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diumenge, 24 de novembre de 2013

2014: el año en el que visitar Panamá

Leyendo en blogs y revistas de viajes esta semana me encontré un interesante artículo de Condé Nast Traveler - una rama del gigantesco conglomerado mediático estadounidense Advance Publications -. Este artículo - en inglés - afirma que si alguna vez hubo un momento mejor para viajar a Panamá es el próximo año.

¿Porqué 2014 será el mejor momento para visitar Panamá?

Lo primero y principal: por el aniversario del primer siglo del Canal, obran que une los océanos Pacífico y Atlántico, facilitando el comercio mundial y convirtiéndo a este pequeño istmo en uno de los "cruces" globales más importantes. Numerosos eventos se esperan para celebrar tan importane cumpleaños.

Por otro lado, en febrero se inaugurará el esperado Museo de la Biodiversidad de Frank Ghery, primer proyecto en América Latina del arquitecto canadiense. Con un presupuesto por encima de los 100 millones de dólares, este museo mostrará la tremenda biodiversidad panameñas a través de diversas instalaciones, incluyendo dos grandes acuarios.

100 años del Canal, el Museo de la Biodiversidad... ¿y que más?

Condé Nast Traveler remarca también la gran oferta hotelera que reciente ha abierto en la Ciudad de Panamá. Uno de los mayores ejemplos es la primera sucursal latinoamericana de la famosa cadena hoteles Waldorf Astoria. El buen gusto que el hotel ofrece está además a precios asequibles: unos 100 dólares por noche. Hay otros muchos hoteles con precios algo más elevados entre los que me gustaría destacar el Tantalo, en una restaurada casa del Casco Viejo, y en el que tuve el privilegio de vivir durante un mes. 

La buena relación calidad precio del país atrae a numerosos viajeros. Este se traslada también a la fiesta y los restaurantes. Cada vez abren nuevos lugares de alto nivel con cocineros educados por maestros como el francés Ducasse o el vasco Arzak. Un buen ejemplo es el restaurante Madrigal - al que ya tengo ganas de ir - o el Maito, que ofrece platos con ingredientes casi 100% panameños - algunos incluso los cultivan ellos en la parte de detrás del restaurante -. Igual, ambos a precios razonables, alejados de las barbaridades que restaurantes del mismo nivel están pidiendo en otras capitales mundiales. 

Eventos, nuevos museos, restaurantes y hoteles chic a precios asumbibles... ¿a qué esperas?

Con todo este panorama parece raro que las cifras de turistas llegando a Panamá sigan sin alcanzar las cotas que se podrían esperar con este buenísimo panorama. Las razones que llevan a que Panamá siga sin despegar como ptencia turística son varias, pero personalmente dos son las que pienso que tienen la mayor culpa. La primera sería el cuasi monopolio de COPA Airlines, que a pesar de ofrecer unas frecuencias y enlances estupendos a todo el continente, tiene precios que muchísimos turistas independientes de las Américas no pueden o no quieren asumir, casi siempre por encima de los 500 dólares ida y vuelta, como mínimo. En este aspecto los europeos tienen una nueva opción que empieza a operar ahora: los tres vuelos diarios de Air France que cubren la ruta París - Panamá.

Por otro lado, el gobierno panameño tiene la gran asignatura pendiente de lanzar una campaña global y crear de una vez por todos la marca-país "Panamá", como ya han realizado exitosamente Perú o Costa Rica, o empieza a desarrollar por buen camino Ecuador. 


dissabte, 16 de novembre de 2013

De restaurantes por Abu Dhabi

Abu Dhabi es una capital cuanto menos curiosa. Los que seguís "El mundo nunca es suficiente" ya habréis leído la interesante demografía de la capital emiratí. Los nacionales apenas alcanzan el 20% de la población, siendo importantísima la presencia de otros nacionales árabes - libaneses, sirios, palestinos, marroquís, egipcios, jordanos, iraquíes...- así como paquistaníes, indios, y filipinos. Europeos, norteamericanos y australianos también abundan debido a las numerosas oportunidades profesionales que atraen como expatriados a miles de occidentales. Esta curiosa variedad y el hecho que los extranjeros seamos mayoría absoluta en la ciudad hace que se refleje perfectamente en el panorama gastronómico de la ciudad.

En Abu Dhabi hay muchísima variedad en restaurantes, primando claro está los de la gastronomía árabe, entre los que destacan por su calidad los restaurantes libaneses. Uno de los mejores es el Lebanese Flower, con tres restaurantes a lo largo de la ciudad y casi 30 años de historia.

Es barato y de buenísima calidad. Los excelentes mezzes, como el babaganoush, es de los mejores que he probado. El hummus con piñones y trocitos de carne de cordero crujiente es delicioso. Y el falafel, recién hecho y estupendo. Pedid también fattoush, la deliciosa ensalada libanesa con perejil, hierbauena, tomates, trozos crujientes de pan de pita y otros ingredientes.

La bandeja surtida de carnes de cordero para compartir es deliciosa, preparada de diferentes maneras que dejará satisfechos hasta los paladares más exigentes. Me impactó una carne prensada situada entre dos panes de pita. Sin duda, este restaurante es una excelente elección.

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Gastronomías tan curiosas como la etíope también están bien representadas aquí. La pequeña comunidad de esta país africano en Abu Dhabi suele reunirse habitualmente a comer en el magnífico restaurante Bonna Anne.  Situado en Salam Street, entraremos a él sintiéndonos algo "invasores" ya que la mayoría de sus clientes son etíopes que añoran su comida tradicional. 

Aunque la carta es corta no os enredéis. Id directos a la mejor opción y pedid un especial de la casa. Os traerán un gigantesco plato con el pan tradicional etíope, que es como un crepe de color marrón gigante, hecho de un cereal de la zona. La camarera traerá a continuación una bandeja llena de cuencos con diversos estofados y salsas típicas entre las que hay carne de cordero encebollada a la piedra, estofado de garbanzos, una salsa de lentejas, vegetales con especias de allí... también está la opción vegetariana. 

Una vez la camarera lo haya preparado todo, con las manos tendréis que arrancar un trozo del pan-crepe y recoger alguna de las carnes, vegetales o salsa encima del propio crepe. Los sabores son absolutamente deliciosos y nada pesados. Viene acompañado de dos salsas, siendo la verde la más picante. 

Una vez acabado este festín es más que recomendable pedir un café etíope. Lo tuestan en el momento con lo que el café es realmente recién hecho. Uno de los mejores que he probado nunca, por cierto. Y lo acompañan con un gran bol de palomitas recién hechas, deliciosas, como la tradición etíope manda.

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Justo al lado del Bonna Anne se encuentra un local estupendo de dulces palestinos tradicionales: Al Aqssa Sweets, especializado en pocos productos pero de gran calidad. Destacan sus variedades de kunafah, preparado en grandes sartenes cubiertas de una fina capa de un queso dulce a su vez cubierto de diferentes capas a base de pastas de harina y sémola con agua de rosas, almíbar y pistacho picado. Estos dulces se originaron en la ciudad palestina de Nablus y aquí el dueño palestino los hace estupendamente. También cuenta con algunos pastelitos de hojaldre siempre recién hechos, rellenos de queso o crema, a elección del consumidor. Excelentes.

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A estar alturas muchos ya se estarán preguntando porqué no hay ningún resturante emiratí. Bien, la verdad es que para probar la comida típica de los Emiratos Árabes Unidos lo mejor es que te invite alguna familia porque no hay restaurantes de comida loca. Bueno, lo cierto es que hay uno: el Mezlai. Dentro del lujoso y majestuoso hotel Emirates Palace se encuentra este elegante restaurante, el único de comida emiratí del país y tal vez del mundo.

Rodeados de una decoración que mezcla lo tradicional y lo moderno, podremos degustar las especialidades del país. Como entrante lo mejor es el mafrook, una salsa a base de un pescado blanco ligeramente especiada. 

Como plato principal nada mejor que el tradicional cordero "threed", preparado estofado con verduras y pan tradicional que se deshace en mitad de la salsa. No olvidéis pedir puré de patatas con leche de camello, es bastante curioso. Los platos principales son en general grandes y pueden ser suficientes para dos personas. Es importante tener esto en cuenta porque los precios son algo elevados.

Por su elegancia, categoría y calidad de sus platos este es el lugar perfecto para celebrar una celebración especial. Comer en alguna de sus mesas rodeadas de telas y maderas nobles admirando las majestuosas ventanas del Emirates Palace, rodeados de sus jardines y escuchando sus fuentes es maravilloso. Antes de iros no olvidéis probar sus dátiles de cortesía. Son de gran calidad y están en una bandeja de plata a la salida del restaurante.

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Por último no puedo dejar de citar algunas de las comidas rápidas presentes por toda la ciudad a precios populares. Por un lado están los shawarmas, panes de pita enrollados rellenos de carne prensada de pollo o res, con la variedad picante,  rellenos de lechuga, tomates y cebolla. Los acompañantes más típicos son verduras encurtidas.

Por otro lado, las pequeñas zumerías hindús y paquistaniés, en las que encontrar zumos recién hecho de diversas frutas, siendo mi favorito el de granada: refrescante y ligero. Aquí también se pueden pedir bocadillos de diversas cosas fritas, sea filete de pollo, gambas, filete de pescado o pasta de verduras. También tienen sandwiches club bastante buenos y a precios populares.

Está claro que aún me quedan joyas gastronómicas por descubrir en la capital emiratí. Pero hasta ahora, esto es lo que os puedo contar.

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Libanesa
Hazza Bin Zayed St., Al Dhafrah

Bonna Anne
Etíope
Al Salam St., Tourist Club Area

Al Aqssa Sweets
Palestino
Al Salam St., Tourist Club Area

Emiratí
Emirates Palace, West Corniche Road


dimarts, 5 de novembre de 2013

A tomar por mundo

Hoy me gustaría compartir con vosotros una historia de dos valientes. Una pareja de periodistas andaluces que han decidio mandar todo "a tomar por mundo". Haciendo cálculos llegaron a la conclusión que les costaba económicamente lo mismo pasar un año en Sevilla que viajar alrededor del mundo durante 10 meses. Y sabiamente decidieron que, tal y como están las cosas, iban a aprender mucho más si invertían ese dinero en recorrer el mundo. 

María José y José Pablo compraron sendos billetes "Round the world" que les costaron alrededor de 2000 euros a cada uno, y presupuestaron 20 euros al día. Saliendo desde Londres - como toda vuelta al mundo que se precie - pasarán por varios destinos que incluyen las ciudades de Miami y Los Ángeles, recorriendo Centroamérica y Suramérica para luego ir a las exóticas islas Fiji, la lejana Nueva Zelanda, hacer un tour por el Sudeste Asiático y volver a Londres. Este es el mapa de su aventura:



Por cierto, su vídeo de presentación es bastante sugerente. Me encanta como han decidio dar un giro brutal a su vida y lo valientes que son con esta actitud. Desde aquí sólo me queda desearles toda la suerte del mundo, que aprendan mucho y que encuentren buenas oportunidades. 

dissabte, 2 de novembre de 2013

Básicos de Abu Dhabi

Abu Dhabi, capital de los Emiratos Árabes Unidos, es una de las ciudades más ricas del mundo. Y esto se nota no sólo en el perfecto estado en el que se encuentra el pavimento, las aceras, la iluminación, los parques o los autobuses urbanos. Muestra de esta riqueza es que muchas de las parades de autobús urbano disponen de aire acondicionado.

¿Y cómo hago para comunicarme en árabe?

Abu Dhabi llama la antención también por su particular composición demográfica: sólo el 20% de la población es emiratí (local). El resto son inmigrantes llegados del subcontinente indio (Pakistán, India, Sri Lanka y Bangladesh, de otros árabes vecinos destacando Egipto, Marruecos, Siria y Líbano así como de Filipinas. Además, hay una fuerte presencia de expatriados procedentes de Norteamérica, Europa, Sudáfrica y Australia. Esta curiosa mezcla da como resultado una ciudad cosmopolita con diferentes opciones gastronómicas y de compras, trayendo productos y sabores de todo el mundo a sus habitantes. Además, esto hace que la principal lengua de la ciudad sea el inglés, con la que se puede hacer vida normal.

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Son muchos los que visitan Abu Dhabi en un día, aprovechando la cercanía a Dubai en coche o bus. Para todos ellos, o para los que tenga que vivir en la capital emiratí por motivos laborales, he aquí algunos lugares y actividades imprescindibles a realizar:

Sólo por la Gran Mezquita Sheikh Zayed vale la pena venir a Abu Dhabi

Sheikh Zayed, primer presidente de los Emiratos Árabes Unidos y padre de la patria, la Gran Mezquita recibe al visitante de Abu Dhabi al estar situada en una zona elevada y pegada a las carreteras de acceso a la ciudad.
Considerada una de las mezquitas más grandes del mundo, esta maravilla de la geometría compuesta de más de 80 cúpulas de mármol de Carrara puede acomodar a más de 40.000 personas rezando. Concebida por el propio

Recomiendo que consultéis los horarios de las visitas guiadas gratuitas. Son muy interesantes y os servirán para mejor entender las partes y significados de las mezquitas. Yo lo hice con un emiratí estudiante de medicina, que trabaja allí como voluntario. Algunas curiosidades es la explicación de la decoración de la zona que sirve para orientar a los fieles sobre la dirección a la Meca. Este pequeño espacio tiene una decoración de mármol y oro con líneas onduladas porque simboliza lo que le espera al buen musulmán en el paraíso: ríos de leche y miel.

Se empieza por el gigantesco patio central, rodeado de cuatro minaretes estilo egipcio de más de 100 metros cada uno. Diseñada con una mezcla de estilos marroquíes, turcos e incluso del Taj Mahal indio, la mezquita impresiona por su equilibrio y magnificiencia. Los materiales nobles usados aún la hacen más impresionante, cómo por ejemplo la alfombra persa más grande el mundo, que cubre el interior de la gran sala central, o los seis candelabros de oro macizo que cuelgan de las cúpulas.

Finalmente cabe destacar la decoración floral y geométrica en los mármoles, a base de piedras semipreciosas traídas de todo el mundo. No os arrepentiréis de visitar esta maravilla ni tampoco de las explicaciones sobre las características de los rezos y simbolismo en el Islam.

Pero hay mucho más en Abu Dhabi

Dirigíos después al centro de la ciudad, especialmente al barrio de Al Markaziyah, dónde podréis vivir la auténtica vida de la ciudad, con tiendas de ropa y calzado barato regentadas por indios, puestos de comida barata de todo tipo, destacando los shawarmas, la comida filipina, los zumos naturales, las pastelerías indias y palestinas o el pollo frito preparado de mil maneras. Por supuesto hay restaurantes muy curiosos, como uno etíope, de los cuales hablaré en un próxima entrada. Aprovechad la caída del sol a partir de las 6 de la tarde para poder caminar por estas calles y avenidas curioseando por las tiendas.

En ese mismo barrio no se puede dejar de visita el Zoco Central, una reinterpretación contemporánea del tradicional zoco diseñada por Norman Foster, pero respetando las esencias de este espacio tan típico de la península arábiga. Maderas nobles, pasillos laberínticos, iluminación ténue y olores exóticos. Aquí podéis aprovechar para comprar algunos productos típicos de gran calidad.

Vaya, vaya, aquí sí hay playa

Una forma rápida de relajarse cualquier tarde en la ciudad es yendo a la playa. La opción más sencilla es ir a la playa pública de la Corniche. Los fines de semana casi todas las estaciones de esta playa están demasiado llenas de gente por lo que una buena alternativa es ir a la estación 5, donde por una pequeña suma podréis acceder y por un poquito más incluso tener vuestra propia tumbona y parasol. Es la única estación privada de las playas en Corniche.  Las cálidas aguas del golfo Pérsico os esperan junto con arena blanca y un panorama precioso, con el Hotel Emirates Palace y el Teatro Nacional de fondo, así como la gigantesca bandera nacional. Lo mejor es ir a partir de las tres y media de la tarde, cuando hace menos calor y así, de paso, disfrutar de la preciosa puesta de sol.

Y no os olvidéis del hotel más caro del mundo


Otro de los imprescindibles de la ciudad es el Emirates Palace, el hotel más caro del mundo, construido en oro y mármol, que cuenta con más de mil candelabros con cristales Swarovski así como la única máquina automática expendedora de lingotes de oro del mundo. Sus 114 cúpulas hacen que desde fuera se observe como un gigantesco palacio sacado de los sueños de cualquier obsesionado con cuentos como Aladdín.

Por falta de tiempo no pude visitar su pequeña galería de arte antiguo pero sí pude disfrutar de una cena en el genial Mezlai, uno de sus exclusivos restaurantes, y el único restaurante de comida tradicional emiratí del país. Otro must de cualquier visita a Abu Dhabi. Esta comida también os la contaré en breve.

Si tenéis tiempo, alguna escapadita merece la pena


Personalmente pude visitar brevemente Dubai, la ciudad más famosa del país, alargadísima (más de 50 km de largo), llena de macrorascacielos y con dos eficientes líneas de metro. Es muy fácil llegar en transporte público: cada media hora sale un autobús desde la estación de autobuses de Abu Dhabi a la de Dubai y viceversa que funcionan desde las 5 de la mañana hasta pasada la medianoche y por un módico precio.

Dubai fascinará a cualquiera. Recomiendo empezar la visita por el distrito histórico de Al Fahidi - Bastakia, un laberinto de callejuelas restauradas con las antiguas casas que construyeron hace cien años los mercaderes persas de perlas y textiles que aquí se instalaron. Estas casas construídas con pieda se caracterizan por tener unas torrecitas que servían de mecanismo tradicional de "aire acondicionado" y permitían la entrada de aire fresco y la salida de aire caliente.

En el silencio de este barrio encontraréis restaurantes,tiendas y pequeños museos, así como trozos originales de la antigua muralla que protegía al pequeña Dubai del siglo XIX. Destaca también el Dubai Museum, al que por falta de tiempo no pude entrar. Aprovechad también para pasear a lo largo del Dubai Creek, la entrada de agua que hace las veces de río de la ciudad, y cruzadlo en uno de los típicos barquitos.

De ahí, en pocos minutos en el metro podremos llegar al nuevo centro de Dubai, presidido por la impresionante Burj Khalifa, el edificio más alto del mundo, que parece un gigantesco cohete a punto de despegar hacia el universo. Tiene más de 800 metros de altura y también me quedé con las ganas de subir. A la próxima. Al menos pude presencia el espectáculo de la Dubai Fountain, un conjunto de gigantescas fuentes que hacen bailar al agua a ritmo de diferentes coreografías de todo el mundo con la gigantesca Burj Khalifa de fondo.

Rodeando esto se encuentran dos curiosos centros comerciales que merece la pena visitar. El primero es el Dubai Mall, uno de los más grandes del mundo, con más de 1200 tiendas, un gigantesco acuario en el centro, una pista de patinaje sobre hielo de tamaño olímpico o unas cascadas gigantescas de cuatro alturas. Es la exaltación del consumismo más extraordinaria que he visto nunca. Son tantos los estímulos visuales que uno acaba saturado y fatigado de tanto que hay que ver. Por ejemplo, submarinistas rodeados de tiburones llevando publicidad en el acuario frente a la tienda de golosinas más grande que nunca vi.

Justo al lado está el Zoco Al Bahar, un pequeño centro comercial que recrea un zoco tradicional modernizado con productos típicos de gran calidad, miles de olores y varios restaurantes con vistas a la impresionante Burj Khalifa.

Pero hay mucho más que ver además de Dubai


Las opciones de excursiones son muchas y variadas, sobretodo aprovechando la cercanía al desierto o al Sultanato de Omán. Desafortunadamente yo sólo pude hacer una excursión más. Cómo buen obsesionado del los sitios Patrimonio de la Humanidad - UNESCO, consagré una mañana y tarde en visitar la pequeña ciudad de Al Ain, muy importante sentimentalmente para los emiratís por ser el lugar de nacimiento del Sheik Zayed, padre fundador de la patria.

Conocida como la Ciudad Jardín, muestra de forma clara la obsesión personal del Sheik por transformar partes de desierto en frondosos jardines. Además de los diversos museos nacionales y la casa natalicia del Sheik, aquí se encuentran diversos sitios que la UNESCO declaró parte de su lista patrimonial.

Por ejemplo, el Oasis de Al Ain, un conjunto de más de 150 000 palmeras datileras irrigadas con el sistema de falaj, ríos subterráneos construídos con pequeños túneles desde hace siglos. Merece la pena perderse por los intrincados paseos y saltar alguna de las cercas cuando nadie mire para coger un puñado de dátiles recién cultivados de algún basquet, como yo hice.

Otro de los sitios que pude visitar fue el parque arqueológico de Hili, que cuenta con algunos restos de hace más de 4000 años, mostrando la arquitectura típica de la Edad del Bronce en la península. En general los restos decepcionan, puesto que no son más que bases de edificios ya desaparecidos, con la excepción de una tumba circular restaurada, con unos relieves decorativos mostrando lo que podrían ser figuras humanas y de cabras. Se puede ir en autobús, aunque de la parada al parque hay como 15 minutos andando.

Para llegar a Al Ain hay autobuses tanto desde Abu Dhabi como desde Dubai, y tardan aproximandamente dos horas y media de trayecto.

¿Por qué volveré a Abu Dhabi? 

En primer lugar porque me quedan varias cosas pendientes. Lo primero el Ferrari World Park, el primer parque temático cubierto del mundo que cuenta con la montaña rusa más rápida operando.

En segundo lugar por el genial parque acuático Yas Waterworld, uno de los mejores del mundo.

En tercer lugar por el moderno Yas Marina Circuit y el Yas Viceroy Hotel, incrustado en mitad del circuito de Fórmula 1.

En cuarto lugar, por los nuevos museos que se abrirán en breve en el nuevo distrito cultural, como la rama local del museo del Louvre - diseñado por Jean Nouvel - , la del Guggenheim - pro Frank Gehry o el nuevo Museo Nacional Zayed - de Norman Foster. Tanta arquitectura de vanguardia en conjunto con colecciones de arte tanto locales como extranjeras, convertirán a Abu Dhabi en un hub de la cultura mundial en pocos años.

Y por último, por las decenas de excursiones que me quedan por hacer, sean al desierto de Liwa, a conocer mejor Dubai o a poder explorar otras zonas de la península arábiga. Abu Dhabi es una ciudad cómoda, con un excelente sistema de transporte público tanto interurbano como al resto de ciudades del país, y con unos taxis eficientes y baratos, además de comida asequible. Lo único caro son los hoteles.

Y ya sabéis: cuando vuelva os cuento.