Comenzamos el día siguiente en un estupendo lugar de desayunos frente al mar, donde nos sirvieron dos
tablas con el tradicional desayuno turco a base de diferentes quesos, huevo
pochado, mermeladas caseras, olivas y el omnipresente té. La belleza de la
costa rocosa de la región es incomparable.
El segundo día fuimos a otra de las playas del municipio, Camel Beach donde hay una consumición mínima para entrar y sirven comida y bebidas en las tumbonas, y de tanto en tanto pasan vendedores ambulantes con comidas típicas turcas, como las deliciosas midye dolma, las conchas de almejas rellenas de un arroz con los mejillones, piñones y especias. La playa también es popular por la variedad de actividades acuáticas ofrecidas como las motos de agua (fue la primera vez que las probé y divertidas pero girar es difícil al principio). También dimos un paseo en una lancha rápida y finalmente hicimos una actividad muy divertida a la que llaman "la cama", donde te sientas en una gran colchoneta hinchable mientras una lancha rápida te arrastra y sacude de lado a lado. Otra lancha con un par de fotógrafos nos persiguió durante las diferentes actividades, tomando buenas fotos que luego nos vendieron.
Una excursión
interesante desde Bodrum es hacia Éfeso. Esta antigua gran urbe de los tiempos
de Grecia y Roma, capital de la desaparecida provincia romana de Asia Menor,
alberga aún los impresionantes restos de su núcleo urbano, incluyendo calles
empedradas, fuentes, arcos del triunfo, templos y un impresionante teatro
construido en la ladera de una alta montaña.
Normalmente se
organizan autobuses desde la estación central de Bodrum que hacen un recorrido
por los diferentes sitios. Sin embargo, como yo tenía un vuelo esa tarde de
vuelta a Estambul, tuve que buscarme la vida para poder visitarlo. En un
principio intenté alquilar un taxi para unas horas, pero uno de los amables
empleados de una compañía de bus se ofreció a llevarme en su coche particular
por la mitad de lo que pedían los taxis. Así que me aventuré a conocer Éfeso y
su patrimonio a contrarreloj, por cierto considerado como Patrimonio de la
Humanidad por la UNESCO. En el bello camino de ida pasamos por las ruinas de la
antigua ciudad griega de Mileto, de donde surgió toda una importante corriente
filosófica, encabezada por el famoso Tales de Mileto. La costa mediterránea
turca fue parte de la civilización griega durante siglos y luego estuvo ligada
a ella a través del Imperio Bizantino primero y del Imperio Otomano después.
Una excursión a
Éfeso que se precie, y más si se es cristiano, no puede dejar de lado la Casa
donde la Virgen se escondió sus últimos años de vida y desde la cual la
tradición afirma que subió a los cielos. La humilde construcción situada en
mitad de una montaña despoblada está ahora fuertemente custodiada por la
policía y el ejército turco, que garantizan así el derecho de los cristianos a
rendir culto a la Madre de Dios. Además de la casa, el actual complejo cuenta
con un enorme parking, además de un café, una capilla exterior y varias tiendas
de souvenirs religiosos, así como de una gran fuente de agua de las montañas a
la que se le atribuyen propiedades milagrosas. El interior de la casa es ahora
una pequeña capilla con un retablo y una estatua de la Virgen donde poder
recogerse en silenciosa oración y poder poner una vela en el exterior.
Tras tal
experiencia religiosa nos dirigimos a las ruinas de la antigua Efeso, ciudad que
se articulaba alrededor de una gran calle principal, empedrada y empinada,
flanqueada de columnas y en torno a la cual se situaban algunos de los
principales edificios de la antigua urbe. Algunas de las fachadas se mantienen
en un estado envidiable, con espectaculares relieves, fruto de excelentes
restauraciones. En una de las plazas principales aún se mantienen mensajes
grabados en latín, como uno en el que los magistrados de la ciudad se quejan al
emperador de la falta de fondos para reconstruir las murallas.
Sin duda, la
estrella de la ciudad es la reconstruida fachada de la biblioteca de Celsius,
una imponente construcción de columnas única en los restos que quedan del mundo
romano, y que es otro botón de muestra de la sofisticación que Éfeso alcanzó en
otros tiempos). Finalmente, tras recorrer largas calles empedradas, llegué al
gigantesco teatro de la ciudad, construido en la ladera de una montaña y que llega hasta la base de la misma, siendo uno de los teatros romanos más impresionantes que he visto nunca. Una de las grandes obras de las que apenas queda nada es el antiguo templo de Artemisa (Diana para los romanos) que en su época se consideró como una de las Siete Maravillas del Mundo Antiguo.
Bodrum es un gran destino vacacional, con restaurantes de primera categoría, la "biutiful pipol" de Estambul y Ankara pasando el verano aquí y un gran numero de monumentos y museos de interés histórico y cultural mundial. Cuando vuelva me gustaría aprovechar para hacer una excursión a Pamukkale, un gigantesco complejo de piscinas naturales con un brillante color blanco fruto de los minerales y aguas termales de la zona. También me quedó por visitar en barco la isla que Marco Antonio le regaló a Cleopatra cuando la pareja le disputaba el liderazgo del Imperio romano a Octavio.
Bodrum es un gran destino vacacional, con restaurantes de primera categoría, la "biutiful pipol" de Estambul y Ankara pasando el verano aquí y un gran numero de monumentos y museos de interés histórico y cultural mundial. Cuando vuelva me gustaría aprovechar para hacer una excursión a Pamukkale, un gigantesco complejo de piscinas naturales con un brillante color blanco fruto de los minerales y aguas termales de la zona. También me quedó por visitar en barco la isla que Marco Antonio le regaló a Cleopatra cuando la pareja le disputaba el liderazgo del Imperio romano a Octavio.