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diumenge, 16 març de 2014

La música nos hace viajar

No hay nada como viajar. Que os voy a contar yo. La experiencia de llegar a un lugar donde no has estado nunca es mágica. Esa sensación de estar perdido, de no concocer nada, ni sabores, ni olores, ni la estética, direcciones o incluso normas de educación. 

Sin embargo, algo tan potente como la música puede hacernos viajar, recordando lugares en los que estuvimos años atrás. A cada persona hay diferentes canciones que le recuerdan diferentes momentos y lugares. Sin embargo, existe bastante consenso en algunas canciones clave que a muchísimos nos transportan a ciudades ya antes visitadas o vividas. 

Un buen ejemplo es Rio de Janeiro. A Cidade Maravilhosa cuenta con algunas canciones que si o si nos transportarán de nuevo a sus playas y barrios a todos los que hayamos tenido la suerte de pasar un tiempo allí. ¿O es que la célebre canción Garota de Ipanema no nos hace pensar en las maravillosas puestas de sol desde Arpoador? Esta canción, la más famosa del género bossa nova, fue compuesta por Vinícius de Moraes y Antonio Carlos Jobim, siendo inspirados por Heloísa Eneida Menezes Paes Pinto, que pasaba siempre camino a la playa mientras ellos componían en el bar Veloso - actualmente bar Garota de Ipanema -  Aquí os dejo la versión mitad inglés, mitad portugués de mi querida Bebel Gilberto:


                                 "A beleza que não é só minha, que também passa sozinha"

Pero Rio no es solo bossa nova. ¿Como olvidar la sama? Este es el género que envuelve la ciudad en sus inolvidables carnavales. Una de las sambas más míticas es la Samba de Orly, compuesta en los años setenta, durante la dictadura militar de Brasil, por Toquinho, Chico Buarque y Vinícius de Moraes, en honor al aeropuerto parisino donde llegaban los refugiados brasileños. La leta tienen una profunda carga crítica a la dictadura y evoca la pena de muchos que tuvieron que huir. Aquí os dejo la versión, también de Bebel Gilberto - sí, soy un pesado - que hizo para la maravillosa película "Rio". 

"Vai, meu irmão, pega esse avião, você tem razão de correr assim desse frio, mas veja o meu Rio de Janeiro,  antes que um aventureiro lance mão."

Finalmente, una canción que está entre camino de la bossa nova y la samba, pero que no es ni una cosa ni la otra. ¿Cómo no pensar en nuestros paseos por la rua du Comerço o en las subidas al Pan de Azúcar cuando suena Mas que Nada? Esta canción la compuso Jorge Ben Jor y pronto se convirtió en un éxito mundial. En este caso os dejo la versión original, nada de versiones esta vez:

                     "Mas que nada sai da minha frente  pois o samba está animado e eu quero  sambar."

Y ahora viene París. Claro, mi ciudad favorita diréis muchos. Pero también la de muchísima gente. Y decenas de canciones transportan a más de uno a la ciudad de las luces y del amor. La primera seguramente es La vie en rose de Édith Piaf, sin duda la canción que nos llevará a la melancolía de un lluvioso y otoñal paseo por el Quartier Latin.

 "Quand il me prend dans ses bras, il me parle tout bas, je vois la vie en rose."

Y por supuesto, el acordeón, un instrumento tan parisino que hasta el que no ha estado nunca evocará la Torre Eiffel, la catedral de Notre-Dame o la basílica del Sacré Coeur. Escuchar el Ballad de Paris, de François Parisi nos llevará a momentos como cuando uno deja la estación de metro de Passy y cruza en el tren el Sena hacia la de Bir-Hackeim en la línea 6 mientras aparece majestuosa la "Vieja Dama". 


¿Como no evocar las calles de Montmarte de noche, hasta llegar a las escalinatas y tener Paris a tus pies, cuando suena La Bohème de Charles Aznavour? Es imposible para todos los afortunados que hemos podido vivir un tiempo de nuestra juventud en la ciudad más bonita del mundo.

"La bohème, ça voulait dir on est hereux on était jeunes, on était fous, ça voulait dire on a vingt ans"

Y por último, una canción que siempre siempre me trae el olor a pólvora y las lágrimas de miles de valencianas y valencianos durante la Ofrena a la Mare de Déu dels Desemparats, les macletaes o la Cremà: el pasodoble Valencia, compuesto por el andaluz José Padilla y estrenado en el mítico teatro Olympia de París, haciendo millonario al compositor debido al aplastante éxito del pasodoble. Aquí os dejo la versión del gran Plácido Domingo:



"Valencia es la tierra de las flores, de la luz y del amor. Quisiera en la huerta valenciana mis amores encontrar"

¿Qué más canciones se os ocurren? En próxima entrada os hablaré de canciones que nos hacen viajar a otras ciudades como Nueva York o La Habana. Mientras tanto, viajemos con la música a París, Rio y Valencia. 

dijous, 6 març de 2014

Bocas del Toro

La joya del Caribe panameño

Estos Carnavales 2014 los he pasado en el archipiélago de Bocas del Toro, la joya del Caribe panameño según numerosos medios locales.

La ida la hicimos en autobús desde Ciudad de Panamá – Terminal de Albrook – hasta la localidad bocatoreña de Almirante. Su asequible precio lo hace irresistible. Lo único malo es que no se pueden comprar los billetes de autobús online con lo que hay que estar en la terminal cuando salen a la venta para no quedarse fuera.Personalmente se me hizo rápido el trayecto ya que me dormí todo el camino. Pero es un poco pesado porque al llegar a Almirante hay que tomar un barco hasta Bocas del Toro – que también se me pasó rápido, la verdad-. 

Nos alojamos en Bocas del Toro, la capital del archipiélago homónimo, situada en una punta de isla Colón. En concreto en “Bocas Condos”. Se trata de un edificio lleno de apartamentos con cocina – bien equipada por cierto -. A pesar de ser temporada alta me parecieron precios más que asequibles para la calidad y limpieza que ofrecen. Además, están situados bastante cerquita de todo, especialmente de la calle tercera que es donde se concentran la mayoría de pequeños supermercados, restaurantes y bares. Aunque es verdad que el pueblo de Bocas del Toro es bastante pequeño y se puede recorrer de lado a lado en unos diez minutos.

Tras instalarnos en nuestro estudio nos fuimos a desayunar a Bocas Blended, por recomendación de una amiga. Se trata de un antiguo autobús reconvertido en cocina donde poder tomarse algo en la barra o en las mesitas y sillas que hay alrededor – incluido el techo del bus -. Allí sirven deliciosos wraps,  burritos, smoothies naturales y muchas cosas más. Mientras esperamos podremos escuchar a las cocineras hablando entre ellas en el “patuá” una lengua que derivó de una especie de “broken English”. Recomiendo muchísimo este lugar.

Ese día nos lo tomamos tranquilo porque hacía mal tiempo así que aprovechamos para pasear, ver el ambiente de Carnaval y recorrer algunos de los bares del pueblo. A la hora de la merienda fuimos a Fat Boy Treats, un pequeño local donde encontrar algunas delicias como sus donuts caseros recién hechos. En la calle, mientras, había un desfile de diablos, típico de Carnaval.

Cayo Carenero y Red Frog

Ese día también tomamos uno de los taxis acuáticos para cruzar donde Cristóbal Colón desembarcó en 1502:  Cayo Carenero. Está situado justo enfrente y fuimos para visitar el famoso Aqua Lounge, un bar de madera construido en mitad del agua. El bar cuenta con columpios sobre el agua y una gran cama elástica para saltar, además de piscinas interiores. Tras tomarnos algo allí, nos dirigimos de nuevo hacia Bocas del Toro para cenar y salir. Buscando restaurante – es difícil encontrar sitio para trece personas sin reservas en temporada alta – acabamos en Bocas Bambu, un gigantesco restaurante al aire libre con personal amabilísimo y un espectáculo de una banda de acróbatas del fuego bastante entretenido e impresionante. La comida es mediocre pero los precios son decentes.

Acabamos finalmente en Casa Animal, un gigantesco local que solo abre en determinadas fechas, como Año Nuevo o los Carnavales. Con suelo para bailar de luces, espejos que te deforman, una gigantesca terraza y DJ en directo, se forman buenas fiestas en este lugar con música variada: desde house a reggaetón pasando por reggae y pop-rock. Ese día no acabamos muy tarde.

Al día siguiente aprovechamos y nos levantamos pronto. Como algunos amigos habían alquilado la amplia Casa del Mar que incluye una lancha con la que recorrer las diferentes islas y cayos del archipiélago, fuimos con ellos a visitar la bahía de los delfines – donde vimos un delfín – y  el cayo Coral – con casitas de madera en mitad del agua donde sirven comida, además de aguas cristalinas y peces de todo tipo en sus corales -. Finalmente acabamos en la maravillosa playa de Red Frog. Esta playa es en realidad una propiedad privada por lo que hay que pagar entrada. En esta exclusiva zona hay un grupo de casas de alto standing. De hecho se accede a través de un amarradero y luego hay que caminar unos 15 minutos en una carretera que atraviesa el bosque. Lo único que no me gustó fue que estaba a tope de gente. Pero el paisaje era increíble. A diferencia de otras playas de Bocas, aquí hay olas constantes.

Ese día cenamos en casa y luego salimos al Tunga Bar en el Hostal Tungara, un pequeño local donde el DJ pincha música demasiado buena y moderna abundando el minimal. No paramos de bailar hasta que nos fuimos, no demasiado tarde la verdad.

Cayo Zapatillas & Isla Bastimentos

Al día siguiente tomamos de nuevo la barca para ir rumbo a cayo Zapatillas. Durante los trayectos en lancha disfrutaréis de los bellos cielos y los frondosos manglares que cubren numerosas islas del archipiélago. Aunque no hacía muy buen tiempo y llovió un poquito, finalmente logramos que salieran algunos rayos de sol. Este parque nacional es bonito pero ni mucho menos supera al archipiélago de San Blas. Pude hacer un poco de snorkel por sus alrededores y es bastante sencillo, aunque sí que se ven muchos corales y peces de diferentes tipos.

Ese día cenamos en The Firefly, un bonito restaurante situado en la costa de isla Bastimentos, a 7 minutos en taxi acuáticos de Bocas del Toro. Esta isla guarda más una esencia del Caribe remoto y es perfecta para una velada tranquila, de relax, alejada de ruidos y multitudes. The Firefly cuenta con una bella terraza decorada con tiras de luces de feria y espectaculares vistas al mar, especialmente durante los bellos atardeceres. Su cortísimo menú escrito en una pizarra y con ingredientes del día ofrece platos fusión Asiático-Caribeños con creciente importancia de la comida Thai y Malaya. Son todos tipo tapa por lo que será necesario dos por persona para cenar bien. Yo pedí un carpaccio de remolacha con sandía y queso de cabra de entrante y un filete de atún de segundo que estaba espectacular. Se deshacía en el tenedor. El curry verde también estaba muy bueno. Además, tienen varios cócteles que vale la pena tomar, como el “MARacuyá”, a base de ron, caña de azúcar y maracuyá natural. La vuelta en bote, ya de noche, también fue preciosa, con una suave brisa soplando mientras admirábamos el cielo salpicado de estrellas.

Esa noche – la última -  salimos de nuevo a Casa Animal. Estuvo muchísimo mejor que la primera vez. Y finalmente, bien entrada la noche, llegó el equipo de acróbatas de fuego de Bocas Bambu que empezaron un espectacular show en mitad del club. Un gran cierre de la noche en el archipiélago.

Al día siguiente observamos desde fuera, en el parque municipal, el tradicional “culeco” consistente en un camión cisterna cargado de agua que se lanza en mangueras al público asistente que baila y bebe. Tras tres días de fiesta nocturna no nos apetecía más fiesta y menos a pleno sol.

La vuelta la hicimos en avión. La diferencia con el autbús es brutal. Ahora bien, al ser Air Panama la única compañía operando vuelos locales se aprovechan y suben los precios ridículamente. 


¿Hay que ir entonces a Bocas del Toro? 

Bocas del Toro es efectivamente un gran destino. Sin embargo, el que se encuentre en Panamá y busque playas paradisíacas debe dirigirse a San Blas, mucho más cerca, barato y espectacular. El que busque snorkel mejor hará visitando el parque nacional de isla Coiba, donde con un par de gafas y desde la superficie podréis ver tortugas, peces de todos los colores, erizos de mar y varios tiburones.

Eso sí, los que busquéis un poquito de lo anterior pero también algo más de fiesta en la playa, entonces y sólo entonces, Bocas será vuestro destino. 


divendres, 28 febrer de 2014

Las tarjetas de viajero frecuente

Por extraordinario que parezca, aún hay muchísima gente que toma varios aviones al año y que vive ajena a las ventajas que gratuitamente ponen a su disposición las diferentes alianzas de aerolíneas que existen actualmente - upgrades, acceso a determinados lounges, una franquicia de equipaje menos restrictiva, la seguridad de que al perder un vuelo en escalas de la alianza se nos pondrá automáticamente en el siguiente…  -. Todo son ventajas y a cambio de nada. Solo hay que preocuparse de obtener las dichosas tarjetitas y poner siempre nuestro número de viajero frecuente al comprar un vuelo por Internet o en su defecto mostrar la tarjetita en el mostrador al facturar. Yo por si acaso hago siempre ambas cosas porque no pocas veces se han olvidado de anotarme las millas y me ha tocado enviar los billetes originales por correo para que las anotaran (ojo, y los anotan).

A todos ellos dedico esta modesta entrada, donde pretendo resumir de forma simple como aprovechar al máximo una de estas ventajas: el tema de acumular millas.

1-      Lo primero que hay que saber son las alianzas que existen y quién forma parte de cual:


Finnair 
Qatar Airways
American Airlines y sus filiales
LAN Airlines y sus filiales
Air Berlin (incluida Niki)
British Airways (y sus filiales BA Cityflyer, ComAir y Sun Air)
Iberia y sus filales (excluida Vueling)
S7 Airlines (incluida Globus Airlines)
Cathay Pacific (incluida DragonAir)
Japan Airlines (y sus filiales J Air, JAL Express, JALways y Japan Transocean Air)
Qantas (incluyendo JetConnect y Qantas Link)
Royal Jordanian (excluyendo Royal Wings)
Malaysia Airlines (incluyendo sus filiales)




Air Europa
TAROM
Middle East Airlines
Saudia
Xiamen Airlines
Kenya Airways
Aerolíneas Argentinas y filial
Aeroméxico y filial
Delta Airlines (y filiales)
Aeroflot (incluyendo Donavia)
Air France - KLM (y filiales excluyendo Transavia.com)
Alitalia (incluyendo Alitalia CityLiner)
CSA Czech Airlines (excluyendo su filial)
China Airlines y su filial Mandarin Airlines
China Eastern Airlines (excluyendo China United Airlines)
China Southern Airlines (excluyendo su filial)
Korean Air (excluyendo su filial)
Vietnam Airlines (excluyendo filiales)


COPA Airlines
TAM Linhas Aéreas
United Airlines
US Airways
Adria Airways
Aegean Airlines
Austrian Airlines
Blue1
Croatia Airlines
LOT Polish Airlines
Swiss International Airlines
TAP Portugal
ANA
Air Canada (excluyendo Sky Regional Airlines)
Avianca (excluyendo Avianca Brasil y VarigLog)
Brussels Airlines (excluyendo Korongo Airlines)
Lufthansa (excluyendo Germanwings y SunExpress)
SAS Scandinavian Airlines (incluyendo Wideroe)
Turkish Airlines (excluyendo las filiales)
Air China (excluyendo las filiales)
Asiana Airlines (excluyendo Busan Airlines)
Eva Air (excluyendo Uni Air)
Shenzen Airlines (excluyendo las filiales)
Singapore Airlines (excluyendo las filiales)
Thai Airways International (excluyendo las filiales)
EgyptAir (incluyendo EgyptAir Express)
Ethiopian Airlines (excluyendo ASKY Airlines)
South African Airways (inluyendo South African Express y Airlink)
Air New Zealand (incluyendo las filiales)



2-      Lo segundo será hacernos socios de cada una de estas tres alianzas. Tendremos que elegir con cuidado una aerolínea de cada uno de los tres grupos. Así acumularemos puntos en dicha tarjeta cada vez que volemos con cualquier aerolínea de la alianza. Sin embargo, a la hora de canjear los puntos, solo podremos hacerlo en vuelos con la aerolínea de la que tenemos la tarjeta de viajeros frecuentes. Por tanto, es muy importante elegir bien las tres aerolíneas de cada una de las tres alianzas en las que vamos a acumular millas.

   3-      Es importante saber que hay algunas aerolíneas que siguen fuera de estas tres alianzas, siendo un caso notorio  de las dos aerolíneas de los Emiratos Árabes Unidos: Ethiad, la aerolínea de Abu Dhabi y Emirates, la aerolínea de Dubai. En este caso tendréis que haceros voladores frecuentes de sus programas individuales y solo acumulareis millas cuando voléis con ellos que, efectivamente, solo podréis gastar con ellos. En el caso de numerosas low cost de todo el mundo, como la irlandesa Ryanair o la filipina Cebu Pacific Air, no existen programas de fidelización gratuitos, sino que hay que pagar por tener la tarjeta de crédito de estas compañías, que solo acumular puntos cuando se vuela con ellas. Las aerolíneas de las diferentes alianzas ofrecen tarjetas de crédito

4-      No olvidéis vuestros usuarios y contraseñas para acceder a las áreas de viajeros frecuentes de la webs de las aerolíneas que hayáis elegido. Así podréis comprobar que os anotan vuestras millas y cuando tengáis las suficientes tendréis la alegría de poder tener un vuelo casi gratis – habrá que pagar algunos impuestos y tal pero será una cantidad baja -.

5-      Si voláis un mínimo de vuelos o millas al año, os subirán de nivel de viajero frecuente al siguiente. Cada alianza y aerolínea tiene categorías y a medida que subáis tendréis acceso a lounges mejores y obtendréis millas más rápidamente, además de tener mayor franquicia de equipaje de forma gratuita.


¡Feliz viaje!

diumenge, 9 febrer de 2014

De restaurantes por Ciudad de Panamá - Tradición

Debido a su pequeño tamaño, Ciudad de Panamá fue tradicionalmente una ciudad pobre en gastronomía, muy basada en los platos locales con alguna influencia estadounidense y española. Sin embargo, el boom económico que ha vivido en los últimos años ha hecho florecer por la capital toda una serie de nuevos restaurantes de las más diversas gastronomías. La llegada o crecimiento de comunidades extranjeras también han impulsado esta diversificación, como por ejemplo, la creciente importancia de los restaurantes libaneses.

En este post me centraré en las opciones más típicas, para todo aquel que visita la ciudad y quiere experimentar los sabores y tradiciones locales. En un segundo post exploraré los restaurantes que han aparecido en los últimos años y presentan la comida panameña preparada con las técnicas de la cocina contemporánea y fusionada con nuevos ingredientes. Pero por ahora, empezemos con los lugares más "típicos".

Un lugar turístico para descubrir el sabor y folclor panameño

Si tenemos que empezar con el lugar más típico pero que peca de turístico nos tenemos que dirigir al restaurante Tinajas. Allí encontraremos una carta llena de platos panameños a precios mucho más caros de lo normal debido a que en cada cena disfrutaremos de un espectáculo de los diferentes bailes folclóricos de Panamá con los trajes típicos tanto hombres como mujeres vestidos por los bailarines así como de una banda en directo. Destacan las bellas polleras, faldas que las panameñas visten durante las fiestas patrias.


En mitad del espectáculo invitarán a varios comensales a salir y bailar con los bailarines, por lo que si no tenéis ganas de salir en medio de todo el mundo, lo mejor es sentaros un poco alejados del show.

Dos opciones con poco glamour pero mucho sabor

Una de las actividades gastronómicas más típicas en Ciudad de Panamá es acudir una tarde al mercado del marisco y pedir un pescado asado con patacones o mejor, uno de los diferentes tipos de ceviches que hay disponibles en cualquiera de los puestos. También se pueden pedir unas almejas para picar. Todo buenísimo. Es cierto que no es el lugar más elegante de la ciudad pero solo por lo delicioso que está todo y por la experiencia tan auténtica que viviremos, vale la pena aguantar calor y ruido. Acaban de abrir nuevos restaurantes en una zona renovada. El único pero es la música alta que normalmente suena, sea reaggetón, bachata o vallenato.

Y tampoco podéis perderos las empanadas de queso de Quesos Chela, una tienda en Capira, el plena carretera Panamericana. Son excelentes, las mejores que he probado en mi vida. Lo mejor es acompañarlas de un buen chicheme para beber, bebida traidicional a base de maíz cocido con azúcar, nuez moscada, canela y leche ideal.

Y por último, tres tradiciones que pasan de abuelos a nietos

Para respirar la tradición de la ciudad, nada mejor que el Café Boulevard Balboa, uno de los lugares más tradicionales dónde los abuelos y padres panameños han llevado tradicionalmente a sus hijos y nietos a comer comida tradicional de muy buena calidad. Desde el típico sancocho y otras sopas tradicionales (como la de mariscos, deliciosa) hasta el pargo empanado. Patacones y yuca son los mejores acompañantes, aunque el puré de patatas casero es espectacular. Delicioso también el pollo frito o la corvina al ajillo. Cuenta también con postres pero no son los mejores que he probado en Panamá, ni mucho menos. Últimamente la calidad de sus platos ha empeorado un poco.

La Inmaculada - cualquiera de sus tres sucursales - ofrece otra experiencia muy panameña. Desde hace décadas ha sido el lugar donde los jóvenes panameños iban a tomar algo rápido entre amigos o pareja. Esta refresquería ahora acoge a aquellos que ya abuelitos llevan a sus nietos para que la tradición contínue, similar al Café Boulevard Balboa. Con una decoración de dinner estadounidense, el menú es bien sencillo: emparedados donde destacan los de hamburguesa. Pero no es por esto por lo que tanta gente sigue acudiendo aquí. El producto estrella que sigue atrayendo a los panameños es el "No me olvides", un vaso gigante con helado, bizcocho y sirope de diversos sabores a elegir.

Por último, no puedo cerrar este post sin señalar una tradición ya muy arraigada en la ciudad: el desayuno chino. La importante comunidad china que vive en Panamá así como el elevado nivel de matrimonios mixtos que históricamente se han dado y en los que la comunidad china ha participado activamente, hace que elementos de la gastronomía del Extremo Oriente hayan cuajado en la dieta habitual del panameño medio. Yo pude disfrutar una mañana de sábado de las delicias del Golden Unicorn, restaurante situado en el edificio Evergreen, frente a Atlapa. Para disfrutar del famoso desayuno chino hay que llegar prontito, cuando todo está aún recién hecho. Los camareros pasan con bandejas cargadas de diferentes platos con recetas de todos los rincones chinos. Pedid un poco de cada - priorizando las deliciosas variedades de dim-sum - y disfrutad relajados de este fuertísimo desayuno. Me encantaron los rollitos de pato laqueado con la salsa típica. Para los curiosos, ofrecen hasta patas de pollo cocinadas en su salsa.

dimarts, 31 desembre de 2013

Por un 2014 lleno de aventuras

2013 acaba ya... a pesar de la mala suerte con la que termina el número, este ha sido un año muy viajero al menos para mi. He descubierto muchísimos países nuevos: Singapur, Tailandia, Camboya, Turquía, los Emiratos Árabes Unidos, Panamá... no me puedo quejar. Además, he podido profundizar en mi conocimiento de las islas Filipinas visitando mejor diversos rincones de la isla de Luzón. Pasé una mañana en Amsterdam. Y he vuelto a Valencia por Navidad.

Este año he hecho de todo. Desde recorrer en moto autopistas tailandesas a medianoche hasta colarme en la famosa piscina del Sands singapurense. Me he relajado en un centenario hammam de Estambul pero también he sudado lo mío escalando las remotas terrazas de arroz de los Ifugao. Cené el hotel más lujoso del mundo, el Emirates Palace, y pude hacer snorkel con tiburones en la panameña isla Coiba. 2013 empezó con locuras y fiesta en la paradisíaca Boracay y acaba con más locuras y fiesta en el barrio valenciano de moda: Russafa.  

Es cierto que motivos laborales me llevaron a hacer grandes sacrificios personales que me han convertido a 2013 en uno de los años más difíciles de toda mi vida. Y no sólo eso. También tuve que sacrificar viajes que me hacían mucha ilusión, en concreto las tres grandes ciudades de Hong Kong, Macau y Milán. Pero como siempre me han enseñado, lo fácil o lo que se consigue sin esfuerzo, no vale la pena. 

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2014 se vislumbra como uno de los años más inciertos de mi vida. No tengo ni idea de donde estaré de aquí unos meses. Pero quiero disfrutar de esa sensación. Sé que la estabilidad me llegará antes o después. De momento sé que me vuelvo a Panamá, puente del mundo, corazón del universo, donde he podido hacer unos cuantos amigos de todo el continente americano. Panamá es el hub de las Américas, bulle en actividad, oportunidades, gente y sobretodo, en optimismo. Justo lo que necesito ahora.

Vuelvo a Panamá con ganas de descubrir dos de las zonas más alejadas de la capital. Por un lado, las playas y fiesta de Bocas del Toro, destino conocido en toda Centroamérica. Y por otro lado, los cafetales y ríos de Chiriquí, con la pintoresca Boquete como destino prioritario. Y quién sabe si algún destino caribeño podré ver también. 

2013 ha sido el año del atardecer filipino y el amanecer panameño. Estoy ansioso de saber que me espera en 2014. Sigo soñando con estremecerme en Petra y Belén o salir de fiesta por Tel Aviv así como por pederme en Isfasán o montarme en el Transiberiano. Pero me encantaría poder volver a Rio de Janeiro o descubrir el Magreb mejor. Como siempre, el mundo nunca será suficiente, pero al menos tengo la certeza de que 2014 me depara sorpresas de todo tipo. 

¿Me acompañáis? 

dijous, 5 desembre de 2013

Parque Nacional Coiba

El Parque Nacional Coiba y su Zona Especial de Protección Marina fueron declarados Patrimonio Natural de la Humanidad en 1980 por la UNESCO. Esa es una de las principales razones por las que me decidí a descubrir este pequeño paraíso del Pacífico panameño. 

El Hotel Heliconia

Una de las opciones más cómodas y organizadas para visitar este parque nacional es a través del Hotel Heliconia, un pequeño establecimiento regentado por dos amables holandeses, Loes y Kees, que cocinarán para vosotros y os llevarán hasta Coiba, haciendo de guías. El máximo de personas por cada estancia de dos noches es de seis personas - una noche en el Heliconia y la otra en la propia isla de Coiba, en el refugio de la Autoridad Nacional del Ambiente -. 

Lo mejor es salir de Panamá pronto para estar allí alrededor de las seis o siete de la tarde, que es cuando se sirve la cena. La verdad es que estos dos holandeses cocinan de categoría y además son unos excelentes anfitriones puesto que tienen tema de conversación para rato. Sus habilidades culinarias se deben a su profundización en la cocina vegetariana y sus incursiones por la gastronomía india. De hecho, para cenar nos sirvieron una deliciosa sopa fría de tomates, vegetales y manzana de primero y un delicioso filete de pargo con salsa de tamarindo, arroz de yogur y verduras. De poste brownie con helado de vainilla. Todo casero. Increíble.


Antes de cenar aprovechamos las últimas horas de sol para conocer la playa de Mariato, una bella y salvaje playa del Pacífico donde disfrutamos de una bellísima puesta de sol. Tras la deliciosa cena y un rato de sobremesa con los otros huéspedes - de Australia y Alemania-.

Al día siguiente nos levantamos con unos muerciélaguitos durmiento en la puerta de nuestra habitación. En esta zona de Panamá la fauna es tan salvaje que lo invade todo. El caso es que tras el delicioso y abundante desayuno - que incluye yogur casero - nos dirigimos en camioneta a la playa donde tomaríamos la barca a isla Coiba. De la comida y demás enseres - snorkel, botiquín... etc. - se ocupaban Loes y Kees. 

El Parque Nacional Coiba

En el camino en camioneta hacia la barca pasamos cerca de algunos ranchos donde los vaqueros panameños nos saludaron de la forma tradicional, soltando un grito extraño que sale de la garganta.

Lo más pesado para llegar a Coiba es las tres horas de lancha. Se hacen largas. Tuvimos suerte que el mar estaba calmado. Antes de llegar a la isla, paramos en un lugar donde hay numerosos peces que previamente nos mostraron en unos dibujos para que los reconociéramos. Tras ponernos máscaras, tubos y aletas nos dispusimos a disfrutar de las bellezas de los arrecifes de coral de Coiba, viendo atunes, dorados, peces tubo - alargadísimos - peces ángel, peces globo, amenazantes erizos de mar... una maravilla.

Tras este primer snorkel nos dirijimos al lugar donde están las cabañas de la Autoridad Nacional del Ambiente para instalarnos y almorzar. Aprovechamos para curiosear un poco la zona y nos llamó la atención que por allí vive Tito, el cocodrilo de agua salada que de vez en cuando asusta a los turistas. También hay numerosas iguanas que pueblan los prados del campamento base.

Tras el almuerzo tomamos de nuevo la barca para dirigirnos a otro extremo de la isla y recorrer el llamado sendero de los monos, un camino en mitad del bosque húmedo donde ver además de monos, aves, insectos y algún otro mamífero. Pudimos avistar un mono aullador y ver árboles espectaculares. Habían unas semillas curiosas llamadas "condón de mono". Imaginaos que forma tenían. Aunque personalmente lo que más me gustó es ver un riachuelo que desembocaba en el mar. Una belleza.

En el lugar donde acababa el camino estaba de nuevo nuestra barca esperándonos. De ahí fuimos a otro arrecife diferente del primero, mucho más profundo y rocoso. Lo impactante fueron los tres tiburones tigre que pude ver, uno de ellos bastante de cerca. A pesar que me aseguraron que son pacíficos y que jamás atacan a un ser humano a menos que se sientan acorralados, me dio bastante respeto y no pude evitar quedarme paralizado cada vez que aparecía uno.

Tras tantas emociones volvimos al campamento base donde cenamos y tras una corta sesión de ver estrellas en grupo - se veían de maravilla por la nula contaminación lumínica - nos fuimos a dormir temprano.

Granito de Oro

Al volver al día siguiente de Coiba a Mariato, paramos unas horas en la pequeñísima isla Granito de Oro, cuya playa está llena de ermitaños de todos los tamaños así como de pequeños cangrejitos asustadizos. Lo bueno de esta isla es el buen snorkel que se puede hacer debido a que los corales están extremadamente cerca y por tanto podréis ver los peces, tortugas y erizos de mar a escasos centímetros o metros de vuestros ojos. Yo me pasé más de una hora dando vueltas por los arrecifes que rodean la islita. Es hipnotizante ver los peces comer de los corales con su pequeñas bocas.

Tras el correspondiente recorrido en barca y almorzar una deliciosa lasagna vegetariana casera, tomamos la carretera rumbo a la ciudad. Antes de llegar paramos en Quesos Chela, uno de los lugares de carretera míticos en todo road trip panameño que se precie. Este local se ha especializado en vender productos lácteos de todo tipo, especialmente los quesos. Su producto estrella es la empanada de queso derretido, realmente buena tanto por el queso como por la pasta, deliciosa. Y la bebida que hay que buscar es la muy dulce chicheme, a base de maíz, leche y canela.

¿Vale la pena Coiba?

Para los que os guste la naturaleza, los bosques tropicales o la fauna tanto en tierra como submarina definitivamente disfrutaréis el viaje. Hay muy buen snorkel en Coiba y sus alrededores. En cambio, los que busquéis playas paradisíacas mejor dirigíos a San Blas. Es menos tiempo, más barato y mejores playas, sin ninguna duda. Aunque la naturaleza de Coiba es incomparable. 


diumenge, 24 novembre de 2013

2014: el año en el que visitar Panamá

Leyendo en blogs y revistas de viajes esta semana me encontré un interesante artículo de Condé Nast Traveler - una rama del gigantesco conglomerado mediático estadounidense Advance Publications -. Este artículo - en inglés - afirma que si alguna vez hubo un momento mejor para viajar a Panamá es el próximo año.

¿Porqué 2014 será el mejor momento para visitar Panamá?

Lo primero y principal: por el aniversario del primer siglo del Canal, obran que une los océanos Pacífico y Atlántico, facilitando el comercio mundial y convirtiéndo a este pequeño istmo en uno de los "cruces" globales más importantes. Numerosos eventos se esperan para celebrar tan importane cumpleaños.

Por otro lado, en febrero se inaugurará el esperado Museo de la Biodiversidad de Frank Ghery, primer proyecto en América Latina del arquitecto canadiense. Con un presupuesto por encima de los 100 millones de dólares, este museo mostrará la tremenda biodiversidad panameñas a través de diversas instalaciones, incluyendo dos grandes acuarios.

100 años del Canal, el Museo de la Biodiversidad... ¿y que más?

Condé Nast Traveler remarca también la gran oferta hotelera que reciente ha abierto en la Ciudad de Panamá. Uno de los mayores ejemplos es la primera sucursal latinoamericana de la famosa cadena hoteles Waldorf Astoria. El buen gusto que el hotel ofrece está además a precios asequibles: unos 100 dólares por noche. Hay otros muchos hoteles con precios algo más elevados entre los que me gustaría destacar el Tantalo, en una restaurada casa del Casco Viejo, y en el que tuve el privilegio de vivir durante un mes. 

La buena relación calidad precio del país atrae a numerosos viajeros. Este se traslada también a la fiesta y los restaurantes. Cada vez abren nuevos lugares de alto nivel con cocineros educados por maestros como el francés Ducasse o el vasco Arzak. Un buen ejemplo es el restaurante Madrigal - al que ya tengo ganas de ir - o el Maito, que ofrece platos con ingredientes casi 100% panameños - algunos incluso los cultivan ellos en la parte de detrás del restaurante -. Igual, ambos a precios razonables, alejados de las barbaridades que restaurantes del mismo nivel están pidiendo en otras capitales mundiales. 

Eventos, nuevos museos, restaurantes y hoteles chic a precios asumbibles... ¿a qué esperas?

Con todo este panorama parece raro que las cifras de turistas llegando a Panamá sigan sin alcanzar las cotas que se podrían esperar con este buenísimo panorama. Las razones que llevan a que Panamá siga sin despegar como ptencia turística son varias, pero personalmente dos son las que pienso que tienen la mayor culpa. La primera sería el cuasi monopolio de COPA Airlines, que a pesar de ofrecer unas frecuencias y enlances estupendos a todo el continente, tiene precios que muchísimos turistas independientes de las Américas no pueden o no quieren asumir, casi siempre por encima de los 500 dólares ida y vuelta, como mínimo. En este aspecto los europeos tienen una nueva opción que empieza a operar ahora: los tres vuelos diarios de Air France que cubren la ruta París - Panamá.

Por otro lado, el gobierno panameño tiene la gran asignatura pendiente de lanzar una campaña global y crear de una vez por todos la marca-país "Panamá", como ya han realizado exitosamente Perú o Costa Rica, o empieza a desarrollar por buen camino Ecuador.