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dimarts, 31 de desembre de 2013

Por un 2014 lleno de aventuras

2013 acaba ya... a pesar de la mala suerte con la que termina el número, este ha sido un año muy viajero al menos para mi. He descubierto muchísimos países nuevos: Singapur, Tailandia, Camboya, Turquía, los Emiratos Árabes Unidos, Panamá... no me puedo quejar. Además, he podido profundizar en mi conocimiento de las islas Filipinas visitando mejor diversos rincones de la isla de Luzón. Pasé una mañana en Amsterdam. Y he vuelto a Valencia por Navidad.

Este año he hecho de todo. Desde recorrer en moto autopistas tailandesas a medianoche hasta colarme en la famosa piscina del Sands singapurense. Me he relajado en un centenario hammam de Estambul pero también he sudado lo mío escalando las remotas terrazas de arroz de los Ifugao. Cené el hotel más lujoso del mundo, el Emirates Palace, y pude hacer snorkel con tiburones en la panameña isla Coiba. 2013 empezó con locuras y fiesta en la paradisíaca Boracay y acaba con más locuras y fiesta en el barrio valenciano de moda: Russafa.  

Es cierto que motivos laborales me llevaron a hacer grandes sacrificios personales que me han convertido a 2013 en uno de los años más difíciles de toda mi vida. Y no sólo eso. También tuve que sacrificar viajes que me hacían mucha ilusión, en concreto las tres grandes ciudades de Hong Kong, Macau y Milán. Pero como siempre me han enseñado, lo fácil o lo que se consigue sin esfuerzo, no vale la pena. 

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2014 se vislumbra como uno de los años más inciertos de mi vida. No tengo ni idea de donde estaré de aquí unos meses. Pero quiero disfrutar de esa sensación. Sé que la estabilidad me llegará antes o después. De momento sé que me vuelvo a Panamá, puente del mundo, corazón del universo, donde he podido hacer unos cuantos amigos de todo el continente americano. Panamá es el hub de las Américas, bulle en actividad, oportunidades, gente y sobretodo, en optimismo. Justo lo que necesito ahora.

Vuelvo a Panamá con ganas de descubrir dos de las zonas más alejadas de la capital. Por un lado, las playas y fiesta de Bocas del Toro, destino conocido en toda Centroamérica. Y por otro lado, los cafetales y ríos de Chiriquí, con la pintoresca Boquete como destino prioritario. Y quién sabe si algún destino caribeño podré ver también. 

2013 ha sido el año del atardecer filipino y el amanecer panameño. Estoy ansioso de saber que me espera en 2014. Sigo soñando con estremecerme en Petra y Belén o salir de fiesta por Tel Aviv así como por pederme en Isfasán o montarme en el Transiberiano. Pero me encantaría poder volver a Rio de Janeiro o descubrir el Magreb mejor. Como siempre, el mundo nunca será suficiente, pero al menos tengo la certeza de que 2014 me depara sorpresas de todo tipo. 

¿Me acompañáis? 

dijous, 5 de desembre de 2013

Parque Nacional Coiba

El Parque Nacional Coiba y su Zona Especial de Protección Marina fueron declarados Patrimonio Natural de la Humanidad en 1980 por la UNESCO. Esa es una de las principales razones por las que me decidí a descubrir este pequeño paraíso del Pacífico panameño. 

El Hotel Heliconia

Una de las opciones más cómodas y organizadas para visitar este parque nacional es a través del Hotel Heliconia, un pequeño establecimiento regentado por dos amables holandeses, Loes y Kees, que cocinarán para vosotros y os llevarán hasta Coiba, haciendo de guías. El máximo de personas por cada estancia de dos noches es de seis personas - una noche en el Heliconia y la otra en la propia isla de Coiba, en el refugio de la Autoridad Nacional del Ambiente -. 

Lo mejor es salir de Panamá pronto para estar allí alrededor de las seis o siete de la tarde, que es cuando se sirve la cena. La verdad es que estos dos holandeses cocinan de categoría y además son unos excelentes anfitriones puesto que tienen tema de conversación para rato. Sus habilidades culinarias se deben a su profundización en la cocina vegetariana y sus incursiones por la gastronomía india. De hecho, para cenar nos sirvieron una deliciosa sopa fría de tomates, vegetales y manzana de primero y un delicioso filete de pargo con salsa de tamarindo, arroz de yogur y verduras. De poste brownie con helado de vainilla. Todo casero. Increíble.


Antes de cenar aprovechamos las últimas horas de sol para conocer la playa de Mariato, una bella y salvaje playa del Pacífico donde disfrutamos de una bellísima puesta de sol. Tras la deliciosa cena y un rato de sobremesa con los otros huéspedes - de Australia y Alemania-.

Al día siguiente nos levantamos con unos muerciélaguitos durmiento en la puerta de nuestra habitación. En esta zona de Panamá la fauna es tan salvaje que lo invade todo. El caso es que tras el delicioso y abundante desayuno - que incluye yogur casero - nos dirigimos en camioneta a la playa donde tomaríamos la barca a isla Coiba. De la comida y demás enseres - snorkel, botiquín... etc. - se ocupaban Loes y Kees. 

El Parque Nacional Coiba

En el camino en camioneta hacia la barca pasamos cerca de algunos ranchos donde los vaqueros panameños nos saludaron de la forma tradicional, soltando un grito extraño que sale de la garganta.

Lo más pesado para llegar a Coiba es las tres horas de lancha. Se hacen largas. Tuvimos suerte que el mar estaba calmado. Antes de llegar a la isla, paramos en un lugar donde hay numerosos peces que previamente nos mostraron en unos dibujos para que los reconociéramos. Tras ponernos máscaras, tubos y aletas nos dispusimos a disfrutar de las bellezas de los arrecifes de coral de Coiba, viendo atunes, dorados, peces tubo - alargadísimos - peces ángel, peces globo, amenazantes erizos de mar... una maravilla.

Tras este primer snorkel nos dirijimos al lugar donde están las cabañas de la Autoridad Nacional del Ambiente para instalarnos y almorzar. Aprovechamos para curiosear un poco la zona y nos llamó la atención que por allí vive Tito, el cocodrilo de agua salada que de vez en cuando asusta a los turistas. También hay numerosas iguanas que pueblan los prados del campamento base.

Tras el almuerzo tomamos de nuevo la barca para dirigirnos a otro extremo de la isla y recorrer el llamado sendero de los monos, un camino en mitad del bosque húmedo donde ver además de monos, aves, insectos y algún otro mamífero. Pudimos avistar un mono aullador y ver árboles espectaculares. Habían unas semillas curiosas llamadas "condón de mono". Imaginaos que forma tenían. Aunque personalmente lo que más me gustó es ver un riachuelo que desembocaba en el mar. Una belleza.

En el lugar donde acababa el camino estaba de nuevo nuestra barca esperándonos. De ahí fuimos a otro arrecife diferente del primero, mucho más profundo y rocoso. Lo impactante fueron los tres tiburones tigre que pude ver, uno de ellos bastante de cerca. A pesar que me aseguraron que son pacíficos y que jamás atacan a un ser humano a menos que se sientan acorralados, me dio bastante respeto y no pude evitar quedarme paralizado cada vez que aparecía uno.

Tras tantas emociones volvimos al campamento base donde cenamos y tras una corta sesión de ver estrellas en grupo - se veían de maravilla por la nula contaminación lumínica - nos fuimos a dormir temprano.

Granito de Oro

Al volver al día siguiente de Coiba a Mariato, paramos unas horas en la pequeñísima isla Granito de Oro, cuya playa está llena de ermitaños de todos los tamaños así como de pequeños cangrejitos asustadizos. Lo bueno de esta isla es el buen snorkel que se puede hacer debido a que los corales están extremadamente cerca y por tanto podréis ver los peces, tortugas y erizos de mar a escasos centímetros o metros de vuestros ojos. Yo me pasé más de una hora dando vueltas por los arrecifes que rodean la islita. Es hipnotizante ver los peces comer de los corales con su pequeñas bocas.

Tras el correspondiente recorrido en barca y almorzar una deliciosa lasagna vegetariana casera, tomamos la carretera rumbo a la ciudad. Antes de llegar paramos en Quesos Chela, uno de los lugares de carretera míticos en todo road trip panameño que se precie. Este local se ha especializado en vender productos lácteos de todo tipo, especialmente los quesos. Su producto estrella es la empanada de queso derretido, realmente buena tanto por el queso como por la pasta, deliciosa. Y la bebida que hay que buscar es la muy dulce chicheme, a base de maíz, leche y canela.

¿Vale la pena Coiba?

Para los que os guste la naturaleza, los bosques tropicales o la fauna tanto en tierra como submarina definitivamente disfrutaréis el viaje. Hay muy buen snorkel en Coiba y sus alrededores. En cambio, los que busquéis playas paradisíacas mejor dirigíos a San Blas. Es menos tiempo, más barato y mejores playas, sin ninguna duda. Aunque la naturaleza de Coiba es incomparable. 


diumenge, 24 de novembre de 2013

2014: el año en el que visitar Panamá

Leyendo en blogs y revistas de viajes esta semana me encontré un interesante artículo de Condé Nast Traveler - una rama del gigantesco conglomerado mediático estadounidense Advance Publications -. Este artículo - en inglés - afirma que si alguna vez hubo un momento mejor para viajar a Panamá es el próximo año.

¿Porqué 2014 será el mejor momento para visitar Panamá?

Lo primero y principal: por el aniversario del primer siglo del Canal, obran que une los océanos Pacífico y Atlántico, facilitando el comercio mundial y convirtiéndo a este pequeño istmo en uno de los "cruces" globales más importantes. Numerosos eventos se esperan para celebrar tan importane cumpleaños.

Por otro lado, en febrero se inaugurará el esperado Museo de la Biodiversidad de Frank Ghery, primer proyecto en América Latina del arquitecto canadiense. Con un presupuesto por encima de los 100 millones de dólares, este museo mostrará la tremenda biodiversidad panameñas a través de diversas instalaciones, incluyendo dos grandes acuarios.

100 años del Canal, el Museo de la Biodiversidad... ¿y que más?

Condé Nast Traveler remarca también la gran oferta hotelera que reciente ha abierto en la Ciudad de Panamá. Uno de los mayores ejemplos es la primera sucursal latinoamericana de la famosa cadena hoteles Waldorf Astoria. El buen gusto que el hotel ofrece está además a precios asequibles: unos 100 dólares por noche. Hay otros muchos hoteles con precios algo más elevados entre los que me gustaría destacar el Tantalo, en una restaurada casa del Casco Viejo, y en el que tuve el privilegio de vivir durante un mes. 

La buena relación calidad precio del país atrae a numerosos viajeros. Este se traslada también a la fiesta y los restaurantes. Cada vez abren nuevos lugares de alto nivel con cocineros educados por maestros como el francés Ducasse o el vasco Arzak. Un buen ejemplo es el restaurante Madrigal - al que ya tengo ganas de ir - o el Maito, que ofrece platos con ingredientes casi 100% panameños - algunos incluso los cultivan ellos en la parte de detrás del restaurante -. Igual, ambos a precios razonables, alejados de las barbaridades que restaurantes del mismo nivel están pidiendo en otras capitales mundiales. 

Eventos, nuevos museos, restaurantes y hoteles chic a precios asumbibles... ¿a qué esperas?

Con todo este panorama parece raro que las cifras de turistas llegando a Panamá sigan sin alcanzar las cotas que se podrían esperar con este buenísimo panorama. Las razones que llevan a que Panamá siga sin despegar como ptencia turística son varias, pero personalmente dos son las que pienso que tienen la mayor culpa. La primera sería el cuasi monopolio de COPA Airlines, que a pesar de ofrecer unas frecuencias y enlances estupendos a todo el continente, tiene precios que muchísimos turistas independientes de las Américas no pueden o no quieren asumir, casi siempre por encima de los 500 dólares ida y vuelta, como mínimo. En este aspecto los europeos tienen una nueva opción que empieza a operar ahora: los tres vuelos diarios de Air France que cubren la ruta París - Panamá.

Por otro lado, el gobierno panameño tiene la gran asignatura pendiente de lanzar una campaña global y crear de una vez por todos la marca-país "Panamá", como ya han realizado exitosamente Perú o Costa Rica, o empieza a desarrollar por buen camino Ecuador. 


dissabte, 16 de novembre de 2013

De restaurantes por Abu Dhabi

Abu Dhabi es una capital cuanto menos curiosa. Los que seguís "El mundo nunca es suficiente" ya habréis leído la interesante demografía de la capital emiratí. Los nacionales apenas alcanzan el 20% de la población, siendo importantísima la presencia de otros nacionales árabes - libaneses, sirios, palestinos, marroquís, egipcios, jordanos, iraquíes...- así como paquistaníes, indios, y filipinos. Europeos, norteamericanos y australianos también abundan debido a las numerosas oportunidades profesionales que atraen como expatriados a miles de occidentales. Esta curiosa variedad y el hecho que los extranjeros seamos mayoría absoluta en la ciudad hace que se refleje perfectamente en el panorama gastronómico de la ciudad.

En Abu Dhabi hay muchísima variedad en restaurantes, primando claro está los de la gastronomía árabe, entre los que destacan por su calidad los restaurantes libaneses. Uno de los mejores es el Lebanese Flower, con tres restaurantes a lo largo de la ciudad y casi 30 años de historia.

Es barato y de buenísima calidad. Los excelentes mezzes, como el babaganoush, es de los mejores que he probado. El hummus con piñones y trocitos de carne de cordero crujiente es delicioso. Y el falafel, recién hecho y estupendo. Pedid también fattoush, la deliciosa ensalada libanesa con perejil, hierbauena, tomates, trozos crujientes de pan de pita y otros ingredientes.

La bandeja surtida de carnes de cordero para compartir es deliciosa, preparada de diferentes maneras que dejará satisfechos hasta los paladares más exigentes. Me impactó una carne prensada situada entre dos panes de pita. Sin duda, este restaurante es una excelente elección.

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Gastronomías tan curiosas como la etíope también están bien representadas aquí. La pequeña comunidad de esta país africano en Abu Dhabi suele reunirse habitualmente a comer en el magnífico restaurante Bonna Anne.  Situado en Salam Street, entraremos a él sintiéndonos algo "invasores" ya que la mayoría de sus clientes son etíopes que añoran su comida tradicional. 

Aunque la carta es corta no os enredéis. Id directos a la mejor opción y pedid un especial de la casa. Os traerán un gigantesco plato con el pan tradicional etíope, que es como un crepe de color marrón gigante, hecho de un cereal de la zona. La camarera traerá a continuación una bandeja llena de cuencos con diversos estofados y salsas típicas entre las que hay carne de cordero encebollada a la piedra, estofado de garbanzos, una salsa de lentejas, vegetales con especias de allí... también está la opción vegetariana. 

Una vez la camarera lo haya preparado todo, con las manos tendréis que arrancar un trozo del pan-crepe y recoger alguna de las carnes, vegetales o salsa encima del propio crepe. Los sabores son absolutamente deliciosos y nada pesados. Viene acompañado de dos salsas, siendo la verde la más picante. 

Una vez acabado este festín es más que recomendable pedir un café etíope. Lo tuestan en el momento con lo que el café es realmente recién hecho. Uno de los mejores que he probado nunca, por cierto. Y lo acompañan con un gran bol de palomitas recién hechas, deliciosas, como la tradición etíope manda.

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Justo al lado del Bonna Anne se encuentra un local estupendo de dulces palestinos tradicionales: Al Aqssa Sweets, especializado en pocos productos pero de gran calidad. Destacan sus variedades de kunafah, preparado en grandes sartenes cubiertas de una fina capa de un queso dulce a su vez cubierto de diferentes capas a base de pastas de harina y sémola con agua de rosas, almíbar y pistacho picado. Estos dulces se originaron en la ciudad palestina de Nablus y aquí el dueño palestino los hace estupendamente. También cuenta con algunos pastelitos de hojaldre siempre recién hechos, rellenos de queso o crema, a elección del consumidor. Excelentes.

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A estar alturas muchos ya se estarán preguntando porqué no hay ningún resturante emiratí. Bien, la verdad es que para probar la comida típica de los Emiratos Árabes Unidos lo mejor es que te invite alguna familia porque no hay restaurantes de comida loca. Bueno, lo cierto es que hay uno: el Mezlai. Dentro del lujoso y majestuoso hotel Emirates Palace se encuentra este elegante restaurante, el único de comida emiratí del país y tal vez del mundo.

Rodeados de una decoración que mezcla lo tradicional y lo moderno, podremos degustar las especialidades del país. Como entrante lo mejor es el mafrook, una salsa a base de un pescado blanco ligeramente especiada. 

Como plato principal nada mejor que el tradicional cordero "threed", preparado estofado con verduras y pan tradicional que se deshace en mitad de la salsa. No olvidéis pedir puré de patatas con leche de camello, es bastante curioso. Los platos principales son en general grandes y pueden ser suficientes para dos personas. Es importante tener esto en cuenta porque los precios son algo elevados.

Por su elegancia, categoría y calidad de sus platos este es el lugar perfecto para celebrar una celebración especial. Comer en alguna de sus mesas rodeadas de telas y maderas nobles admirando las majestuosas ventanas del Emirates Palace, rodeados de sus jardines y escuchando sus fuentes es maravilloso. Antes de iros no olvidéis probar sus dátiles de cortesía. Son de gran calidad y están en una bandeja de plata a la salida del restaurante.

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Por último no puedo dejar de citar algunas de las comidas rápidas presentes por toda la ciudad a precios populares. Por un lado están los shawarmas, panes de pita enrollados rellenos de carne prensada de pollo o res, con la variedad picante,  rellenos de lechuga, tomates y cebolla. Los acompañantes más típicos son verduras encurtidas.

Por otro lado, las pequeñas zumerías hindús y paquistaniés, en las que encontrar zumos recién hecho de diversas frutas, siendo mi favorito el de granada: refrescante y ligero. Aquí también se pueden pedir bocadillos de diversas cosas fritas, sea filete de pollo, gambas, filete de pescado o pasta de verduras. También tienen sandwiches club bastante buenos y a precios populares.

Está claro que aún me quedan joyas gastronómicas por descubrir en la capital emiratí. Pero hasta ahora, esto es lo que os puedo contar.

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Libanesa
Hazza Bin Zayed St., Al Dhafrah

Bonna Anne
Etíope
Al Salam St., Tourist Club Area

Al Aqssa Sweets
Palestino
Al Salam St., Tourist Club Area

Emiratí
Emirates Palace, West Corniche Road


dimarts, 5 de novembre de 2013

A tomar por mundo

Hoy me gustaría compartir con vosotros una historia de dos valientes. Una pareja de periodistas andaluces que han decidio mandar todo "a tomar por mundo". Haciendo cálculos llegaron a la conclusión que les costaba económicamente lo mismo pasar un año en Sevilla que viajar alrededor del mundo durante 10 meses. Y sabiamente decidieron que, tal y como están las cosas, iban a aprender mucho más si invertían ese dinero en recorrer el mundo. 

María José y José Pablo compraron sendos billetes "Round the world" que les costaron alrededor de 2000 euros a cada uno, y presupuestaron 20 euros al día. Saliendo desde Londres - como toda vuelta al mundo que se precie - pasarán por varios destinos que incluyen las ciudades de Miami y Los Ángeles, recorriendo Centroamérica y Suramérica para luego ir a las exóticas islas Fiji, la lejana Nueva Zelanda, hacer un tour por el Sudeste Asiático y volver a Londres. Este es el mapa de su aventura:



Por cierto, su vídeo de presentación es bastante sugerente. Me encanta como han decidio dar un giro brutal a su vida y lo valientes que son con esta actitud. Desde aquí sólo me queda desearles toda la suerte del mundo, que aprendan mucho y que encuentren buenas oportunidades. 

dissabte, 2 de novembre de 2013

Básicos de Abu Dhabi

Abu Dhabi, capital de los Emiratos Árabes Unidos, es una de las ciudades más ricas del mundo. Y esto se nota no sólo en el perfecto estado en el que se encuentra el pavimento, las aceras, la iluminación, los parques o los autobuses urbanos. Muestra de esta riqueza es que muchas de las parades de autobús urbano disponen de aire acondicionado.

¿Y cómo hago para comunicarme en árabe?

Abu Dhabi llama la antención también por su particular composición demográfica: sólo el 20% de la población es emiratí (local). El resto son inmigrantes llegados del subcontinente indio (Pakistán, India, Sri Lanka y Bangladesh, de otros árabes vecinos destacando Egipto, Marruecos, Siria y Líbano así como de Filipinas. Además, hay una fuerte presencia de expatriados procedentes de Norteamérica, Europa, Sudáfrica y Australia. Esta curiosa mezcla da como resultado una ciudad cosmopolita con diferentes opciones gastronómicas y de compras, trayendo productos y sabores de todo el mundo a sus habitantes. Además, esto hace que la principal lengua de la ciudad sea el inglés, con la que se puede hacer vida normal.

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Son muchos los que visitan Abu Dhabi en un día, aprovechando la cercanía a Dubai en coche o bus. Para todos ellos, o para los que tenga que vivir en la capital emiratí por motivos laborales, he aquí algunos lugares y actividades imprescindibles a realizar:

Sólo por la Gran Mezquita Sheikh Zayed vale la pena venir a Abu Dhabi

Sheikh Zayed, primer presidente de los Emiratos Árabes Unidos y padre de la patria, la Gran Mezquita recibe al visitante de Abu Dhabi al estar situada en una zona elevada y pegada a las carreteras de acceso a la ciudad.
Considerada una de las mezquitas más grandes del mundo, esta maravilla de la geometría compuesta de más de 80 cúpulas de mármol de Carrara puede acomodar a más de 40.000 personas rezando. Concebida por el propio

Recomiendo que consultéis los horarios de las visitas guiadas gratuitas. Son muy interesantes y os servirán para mejor entender las partes y significados de las mezquitas. Yo lo hice con un emiratí estudiante de medicina, que trabaja allí como voluntario. Algunas curiosidades es la explicación de la decoración de la zona que sirve para orientar a los fieles sobre la dirección a la Meca. Este pequeño espacio tiene una decoración de mármol y oro con líneas onduladas porque simboliza lo que le espera al buen musulmán en el paraíso: ríos de leche y miel.

Se empieza por el gigantesco patio central, rodeado de cuatro minaretes estilo egipcio de más de 100 metros cada uno. Diseñada con una mezcla de estilos marroquíes, turcos e incluso del Taj Mahal indio, la mezquita impresiona por su equilibrio y magnificiencia. Los materiales nobles usados aún la hacen más impresionante, cómo por ejemplo la alfombra persa más grande el mundo, que cubre el interior de la gran sala central, o los seis candelabros de oro macizo que cuelgan de las cúpulas.

Finalmente cabe destacar la decoración floral y geométrica en los mármoles, a base de piedras semipreciosas traídas de todo el mundo. No os arrepentiréis de visitar esta maravilla ni tampoco de las explicaciones sobre las características de los rezos y simbolismo en el Islam.

Pero hay mucho más en Abu Dhabi

Dirigíos después al centro de la ciudad, especialmente al barrio de Al Markaziyah, dónde podréis vivir la auténtica vida de la ciudad, con tiendas de ropa y calzado barato regentadas por indios, puestos de comida barata de todo tipo, destacando los shawarmas, la comida filipina, los zumos naturales, las pastelerías indias y palestinas o el pollo frito preparado de mil maneras. Por supuesto hay restaurantes muy curiosos, como uno etíope, de los cuales hablaré en un próxima entrada. Aprovechad la caída del sol a partir de las 6 de la tarde para poder caminar por estas calles y avenidas curioseando por las tiendas.

En ese mismo barrio no se puede dejar de visita el Zoco Central, una reinterpretación contemporánea del tradicional zoco diseñada por Norman Foster, pero respetando las esencias de este espacio tan típico de la península arábiga. Maderas nobles, pasillos laberínticos, iluminación ténue y olores exóticos. Aquí podéis aprovechar para comprar algunos productos típicos de gran calidad.

Vaya, vaya, aquí sí hay playa

Una forma rápida de relajarse cualquier tarde en la ciudad es yendo a la playa. La opción más sencilla es ir a la playa pública de la Corniche. Los fines de semana casi todas las estaciones de esta playa están demasiado llenas de gente por lo que una buena alternativa es ir a la estación 5, donde por una pequeña suma podréis acceder y por un poquito más incluso tener vuestra propia tumbona y parasol. Es la única estación privada de las playas en Corniche.  Las cálidas aguas del golfo Pérsico os esperan junto con arena blanca y un panorama precioso, con el Hotel Emirates Palace y el Teatro Nacional de fondo, así como la gigantesca bandera nacional. Lo mejor es ir a partir de las tres y media de la tarde, cuando hace menos calor y así, de paso, disfrutar de la preciosa puesta de sol.

Y no os olvidéis del hotel más caro del mundo


Otro de los imprescindibles de la ciudad es el Emirates Palace, el hotel más caro del mundo, construido en oro y mármol, que cuenta con más de mil candelabros con cristales Swarovski así como la única máquina automática expendedora de lingotes de oro del mundo. Sus 114 cúpulas hacen que desde fuera se observe como un gigantesco palacio sacado de los sueños de cualquier obsesionado con cuentos como Aladdín.

Por falta de tiempo no pude visitar su pequeña galería de arte antiguo pero sí pude disfrutar de una cena en el genial Mezlai, uno de sus exclusivos restaurantes, y el único restaurante de comida tradicional emiratí del país. Otro must de cualquier visita a Abu Dhabi. Esta comida también os la contaré en breve.

Si tenéis tiempo, alguna escapadita merece la pena


Personalmente pude visitar brevemente Dubai, la ciudad más famosa del país, alargadísima (más de 50 km de largo), llena de macrorascacielos y con dos eficientes líneas de metro. Es muy fácil llegar en transporte público: cada media hora sale un autobús desde la estación de autobuses de Abu Dhabi a la de Dubai y viceversa que funcionan desde las 5 de la mañana hasta pasada la medianoche y por un módico precio.

Dubai fascinará a cualquiera. Recomiendo empezar la visita por el distrito histórico de Al Fahidi - Bastakia, un laberinto de callejuelas restauradas con las antiguas casas que construyeron hace cien años los mercaderes persas de perlas y textiles que aquí se instalaron. Estas casas construídas con pieda se caracterizan por tener unas torrecitas que servían de mecanismo tradicional de "aire acondicionado" y permitían la entrada de aire fresco y la salida de aire caliente.

En el silencio de este barrio encontraréis restaurantes,tiendas y pequeños museos, así como trozos originales de la antigua muralla que protegía al pequeña Dubai del siglo XIX. Destaca también el Dubai Museum, al que por falta de tiempo no pude entrar. Aprovechad también para pasear a lo largo del Dubai Creek, la entrada de agua que hace las veces de río de la ciudad, y cruzadlo en uno de los típicos barquitos.

De ahí, en pocos minutos en el metro podremos llegar al nuevo centro de Dubai, presidido por la impresionante Burj Khalifa, el edificio más alto del mundo, que parece un gigantesco cohete a punto de despegar hacia el universo. Tiene más de 800 metros de altura y también me quedé con las ganas de subir. A la próxima. Al menos pude presencia el espectáculo de la Dubai Fountain, un conjunto de gigantescas fuentes que hacen bailar al agua a ritmo de diferentes coreografías de todo el mundo con la gigantesca Burj Khalifa de fondo.

Rodeando esto se encuentran dos curiosos centros comerciales que merece la pena visitar. El primero es el Dubai Mall, uno de los más grandes del mundo, con más de 1200 tiendas, un gigantesco acuario en el centro, una pista de patinaje sobre hielo de tamaño olímpico o unas cascadas gigantescas de cuatro alturas. Es la exaltación del consumismo más extraordinaria que he visto nunca. Son tantos los estímulos visuales que uno acaba saturado y fatigado de tanto que hay que ver. Por ejemplo, submarinistas rodeados de tiburones llevando publicidad en el acuario frente a la tienda de golosinas más grande que nunca vi.

Justo al lado está el Zoco Al Bahar, un pequeño centro comercial que recrea un zoco tradicional modernizado con productos típicos de gran calidad, miles de olores y varios restaurantes con vistas a la impresionante Burj Khalifa.

Pero hay mucho más que ver además de Dubai


Las opciones de excursiones son muchas y variadas, sobretodo aprovechando la cercanía al desierto o al Sultanato de Omán. Desafortunadamente yo sólo pude hacer una excursión más. Cómo buen obsesionado del los sitios Patrimonio de la Humanidad - UNESCO, consagré una mañana y tarde en visitar la pequeña ciudad de Al Ain, muy importante sentimentalmente para los emiratís por ser el lugar de nacimiento del Sheik Zayed, padre fundador de la patria.

Conocida como la Ciudad Jardín, muestra de forma clara la obsesión personal del Sheik por transformar partes de desierto en frondosos jardines. Además de los diversos museos nacionales y la casa natalicia del Sheik, aquí se encuentran diversos sitios que la UNESCO declaró parte de su lista patrimonial.

Por ejemplo, el Oasis de Al Ain, un conjunto de más de 150 000 palmeras datileras irrigadas con el sistema de falaj, ríos subterráneos construídos con pequeños túneles desde hace siglos. Merece la pena perderse por los intrincados paseos y saltar alguna de las cercas cuando nadie mire para coger un puñado de dátiles recién cultivados de algún basquet, como yo hice.

Otro de los sitios que pude visitar fue el parque arqueológico de Hili, que cuenta con algunos restos de hace más de 4000 años, mostrando la arquitectura típica de la Edad del Bronce en la península. En general los restos decepcionan, puesto que no son más que bases de edificios ya desaparecidos, con la excepción de una tumba circular restaurada, con unos relieves decorativos mostrando lo que podrían ser figuras humanas y de cabras. Se puede ir en autobús, aunque de la parada al parque hay como 15 minutos andando.

Para llegar a Al Ain hay autobuses tanto desde Abu Dhabi como desde Dubai, y tardan aproximandamente dos horas y media de trayecto.

¿Por qué volveré a Abu Dhabi? 

En primer lugar porque me quedan varias cosas pendientes. Lo primero el Ferrari World Park, el primer parque temático cubierto del mundo que cuenta con la montaña rusa más rápida operando.

En segundo lugar por el genial parque acuático Yas Waterworld, uno de los mejores del mundo.

En tercer lugar por el moderno Yas Marina Circuit y el Yas Viceroy Hotel, incrustado en mitad del circuito de Fórmula 1.

En cuarto lugar, por los nuevos museos que se abrirán en breve en el nuevo distrito cultural, como la rama local del museo del Louvre - diseñado por Jean Nouvel - , la del Guggenheim - pro Frank Gehry o el nuevo Museo Nacional Zayed - de Norman Foster. Tanta arquitectura de vanguardia en conjunto con colecciones de arte tanto locales como extranjeras, convertirán a Abu Dhabi en un hub de la cultura mundial en pocos años.

Y por último, por las decenas de excursiones que me quedan por hacer, sean al desierto de Liwa, a conocer mejor Dubai o a poder explorar otras zonas de la península arábiga. Abu Dhabi es una ciudad cómoda, con un excelente sistema de transporte público tanto interurbano como al resto de ciudades del país, y con unos taxis eficientes y baratos, además de comida asequible. Lo único caro son los hoteles.

Y ya sabéis: cuando vuelva os cuento. 

dimarts, 29 d’octubre de 2013

Los mejores lugares donde viajar en 2014

Lonely Planet lo ha vuelto a hacer. Acaba de sacar sus listas de los lugares a los que deberíamos plantearnos ir en 2014. Ellos dan sus razones y de paso nos ponen nerviosos a todos los amantes del arte de viajar. Vamos a dar un repaso:

Mi querida París se posicina como el destino número uno en ciudades para 2014 ¿Razones? 

1- Pasear por las nuevas zonas peatonalizadas en los paseos del Sena y ver los jardines flotantes.

2- Escuchar las nuevas réplicas de campanas medievales restauradas en la catedral de Notre-Dame.

3- Ver las nuevas galerías de arte islámico del Louvre, con la alfombra de oro colgante como gran estrella.

4- Visitar el restaurado Museo Picasso, cerrado durante años (yo lo visité en 2009).

Como dicen, la ciudad más bella del mundo está en 2014 aún más bella. 

Pero sigamos adelante. En segunda posición llega Trinidad, una pequeña ciudad dormida en mitad de Cuba que también pude visitar, hace como año y medio. Además de por las muchas razones que yo ya expliqué en este blog, en 2014 la ciudad cumplirá los 500 años de su fundación por los españoles. Esta joya resultado del boom del azúcar en el siglo XIX merece una visita si aún no habéis podido disfrutarla, especialmente con los cientos de actividades culturales y festivas que se preparan. Aún recuerdo el bello paladar Sol y Son, un lugar excelente con su cerdo al ron entre otros platos. 

Les siguen Cape Town, Riga, Zürich, Shanghai (una ciudad maravillosa, por cierto), Vancouver, Chicago, Adelaide y Auckland. 

Pero veamos los países recomendados: empieza con Brasil. Obviamente la Copa del Mundo de Fútbol en el país más futbolero del mundo. La mejor excusa para visitar su diversidad natural o las diferentes y bellas ciudades que forman este país tropical. 

Sigue la Antártica (bien difícil de visitar para presupuestos austeros) y Escocia está en número tres. Sus diversos proyectos de mejora en Glasgow debido a la celebración de los XX Juegos de la Commonwealth así como el auge del sentimiento escocés debido al reférendum de la independencia hace a este país más atractivo de visitar este nuevo año. Continúan Suecia, Malawi, México, las Seychelles, Bélgica y Macedonia. En décimo lugar está Malasia, al que quise ir este año pero por diversas razones no pude. A la próxima.

De las regiones, cabe destacar la isla de Mallorca, que en séptimo lugar se presenta como una zona que se esfuerza en sacudirse los clichés de turismo de masas y moverse hacia una oferta de turismo más auténtico y conectado con las tradiciones, cultura, gastronomía y paisajes locales, tanto de playa como de montaña. 

Respecto a las comidas del año, me llama la atención en el número tres el adobo filipino. Como dicen ellos, sorprende que un plato de sólo cuatro ingredientes (pollo, vinagre, ajo y salsa de soja) sepa tan bien y unifique a una nación que lo disfruta en las cientos de carinderías que pueblan ciudades y villas. Después vienen la langosta cubana, que tan a gusto disfruté durante mis dos semanas en la isla caribeña, y que tan baratas son comparado con el resto del mundo. 

Le sigue la fideuà, un plato que me encanta, originario de la comarca de La Safor, en el País Valenciano a a base de fideos y marisco, pero que sigue sin superar a la paella valenciana, para mi gusto. 

Respecto a destinos para pasar lunas de miel, destacan Marrakech y Andalucía, dos destinos con mucho embrujo, sin duda ninguna.

Las listas siguen y siguen. Merece la pena usarlas como brújula para 2014.

dilluns, 21 d’octubre de 2013

Palawan II: El Nido

Uno de los destinos que más crece en Filipinas es la remota población del El Nido, al norte de la alargada isla de Palawan, conocida por ser la úlima frontera de Filipinas. Diversos medios de comunicación occidentales, como The Guardian o la CNN han calificado sus playas no sólo como las mejores de Filipinas, sino de entre las mejores del mundo.

El nombre en castellano de esta localidad se debe a la gran cantidad de nidos de salanganas o vencejos de cueva que se amontonan en los peñascos de piedra caliza selváticos que conforman las paradisíacas playas del municipio. El Nido guarda su vida tradicional pero cada vez más cuenta con una población de turistas que se confunden con los nativos. Sigue siendo, por tanto, un pueblecito filipino más donde de vez en cuando aparece una pequeña pensión o un resort humilde. Su lejanía de todo es otro de los factores que  hace que conserve su caracter auténtico, mucho más que en Boracay, por ejemplo. Por avión, los billetes a El Nido desde Manila no suelen bajar de 100 euros y además hay pocos cada semana. Por barco son muchas horas y el precio no baja de 38 euros. Y por carretera, las 7 horas en coche o autobús que lo separan de la capital de Palawan, Puerto Princesa - donde volar por precios bajos - , unido a las carreteras de piedras y con muchas curvas también lo aislan bastante.

Sin embargo, su extraordinaria belleza y precios asequibles constituyen un imán para todo mochilero viajando por el Sudeste asiático que se precie, y por supuesto para todo aquel que viva o visite Filipinas. Sus playas e islas son tan impresionantes como Halong Bay o Pukhet, con la ventaja de tener precios mucho más bajos y estar libres del turismo masivo que hace perder el encanto a dichos lugares de Tailandia y Vietnam. Tal vez el único "pero" que impide a El Nido dar el salto a destino de categoria mundial es su enorme carencia de infraestructuras adecuadas. Por un lado las carreteras sigue siendo malas o inexistentes - aún hay muchos tramos de piedra y tierra -. Por otro lado, la carencia de un adecuado suministro eléctrico hace que la luz se corte todos los días desde las 6 am y no vuelve a funcionar hasta las 2 pm. Aunque tal vez, esto de más encanto aún al lugar y lo convierta en ese pueblo remoto en el que todos soñamos perdernos algún dia.

Personalmente he estado dos veces. La primera llegué en barco desde Corón, en el archipiélago de Busuanga, al norte de Palawan. Dicho barco fue insoportable, interminable y angustioso por el oleaje y las 8 horas allí metidos. Por eso nos permitimos el lujo de pagar un pequeño resort y zambullirnos en la piscina del del Four Seasons. No lo confudáis con la famosa cadena hotelera internacional, este es un hotel muy sencillo con la ventaja de la tranquilidad, su cercanía a la mejor playa del lugar y su buen desayuno. Además, tiene una bonita piscina en la playa. La desventaja es que para ir al pueblo dependíamos siempre de los tricycles, las típicas motos filipinas modificadas con una cabina anexa en la que caben todos los pasajeros que la imaginación quiera. Otra cosa es que estas moto-taxis aguanten todo ese peso en las empinadas cuestas de la zona.

Ese día cenamos en la tranquila playa del Nido, llena de restaurantes con música en directo cuyas mesas están en la misma arena. En Filipinas, las leyes de proyección de playas no existen por lo que las construcciones están literalmente encima de la arena de las playas.

Enormes antorchas estilo tiki iluminan los diferentes restaurantes, además de las velas con anti-mosquitos que hay en cada mesa. El Ric Son's fue nuestro restaurante favorito esos días, lugar donde tomar cócteles tan deliciosos como el daiquiri mango a solo un euro y medio durante la happy hour o donde degustar un auténtico pansit, es decir, spaghetti de pasta de arroz con verduras filipinas y carne o marisco a elegir. Se trata de un plato típicamente "chinoy" es decir, de los filipinos con miembros en su familia de origen chino. El Ric Son's también tiene unas pizzas de gran calidad por solo 3 euros o platos de pasta dignos de cualquier restaurante italiano medio. Y su sepia rellena de verduras asadas es exquisita. De postre nada mejor que un enorme pancake de banana o mango con un poco de sirope de chocolate. Aviso: con uno se pueden llenar tres personas.

Sin embargo, fue en mi segunda visita cuando realmente descubrí un poquito mejor el panorama gastronómico del pueblo. Y tengo que decir que, además de que los precios han subido ligeramente, que el mejor restaurante es Squido´s, no sólo por su servicio, sino por la excelencia de todos sus platos de calamar, ya sean los crujientes calamares a la romana, el calamar relleno, al curry y de muchas otras maneras. Al ser calamar del día siempre el sabor y la calidad están asegurados. Por cierto, sus chococrêpes son estupendos.

En ArtCafé también se encuentra buena comida - destacando la especialidad suiza del roti - y música agradable, con muchísimos viajeros allí. Muchas de las verduras y especias que utilizan son cultivadas en su huerto orgánico. Otro restaurante agradable es Altrove, con pizzas caseras al horno de leña y pasta decente. Atmosphere tiene buenos noodles, aunque el resto de sus platos asiáticos dejan bastante que desear. Por último, no puedo dejar de recomendar la Midtown Bakery, en el cruce de Real Street con Rizal Street: tienen un pan de coco recién hecho impresionante.  

El día siguiente de mi primera vez en El Nido lo consagramos a descansar en Las Cabañas o Marimegmeg, frente a la isla Depeldet, que según los locales es la mejor playa del Nido. Nos dijeron que estaba a pocos minutos a pie al sur de nuestro hotel, así que cogimos el pack básico del playero y nos fuimos por la arena rumbo a la playa soñada. Estaba mucho más lejos de lo previsto y lo mejor de todo fue tener que escalar un enorme conjunto de afiladas rocas que separaban algunas playas, ya que nadar por el mar era imposible con las cámaras de foto, toallas, ropa... etc. A la vuelta nos dimos cuenta que por un caminito a través de la selva, donde vimos carabaos (los bueyes filipinos) bañandose en barro y todo, se llegaba a la carreterita principal donde con un tricycle se tardaba cinco minutos en llegar. Pero bueno, la aventura mañanera en las rocas tuvo su punto.

El caso es que finalmente llegamos y valió la pena. Se trata de la típica playa de arena blanca con mar calmadísimo y cristalino, palmeras cocoteras a un lado, isla paradisíaca, altísima y rocosa cubierta de selva al otro. Allí pasamos la mañana, con baños, siestas al sol y sesión fotográfica incluida. Después de volver al Nido y comer, decidimos explorar su paseo marítimo, con la gran sorpresa de conocer playa Calaan con marea baja y observar sus águas totalmente quietas, por las que poder caminar y observar el fondo marino. Aunque lo más impresionante fue la puesta de sol, apreciando el rápido cambio de tonos de colores que va tomando el cielo, las nubes, el mar... en un espectáculo digno de parecer el último día en la Tierra. Por supuesto, a ambas playas volví la segunda vez.

Después del miércoles de relax, tocaba jueves de excursión. Así que volvimos a contratar un bangka que nos hizo un tour por las principales islas del archipiélago Bacuit, uno de los más bellos del mundo. Y como primera parada: playa Paradise, en la isla de Cadlao. Se trata de un lugar de catálogo. Típica playa muy pequeña de arena blanca con forma de media luna y cocoteros rodeada de enormes paredes de roca y selva y protegida del mar abierto por varias rocas en medio de la pequeñísima bahía que la forma, además de una gruta en uno de los extremos.

Siguiente parada: isla Miniloc, con sus lagos pequeño y grande, muy parecidos a los vistos en la isla Corón, pero impresionantes aún así. Y eso acompañado de un poco de buceo cerca de la playa Seven Commandos, con los empleados de la barca lanzando pan a los peces para poder hacer snorkel rodeado de un banco de peces cebra (blancos y negros). 

Tras una mañana tan activa, llega la hora de la comida, en pleno estrecho de Tapiutan, entre la isla homónima y la isla Matinloc. Allí, en una pequeña playa (sí, también paradisiaca) desembarcamos para comer. Los encargados del barco bajaron una mesa, vasos y cubiertos y una parrilla, y allí mismo nos prepararon trozos de pollo a la barbacoa deliciosos acompañados de ensalada de pepino y tomate y arroz, como no. Después de devorarlo todo sentados en troncos, volvimos a embarcar rumbo a Secret Beach a la que solo se puede acceder por un hoyo en medio del mar y de la afilada y enorme roca. Sin embargo, ese día había oleaje, lo que impidió, por motivos de seguridad, adentrarse en ella. Nos quedamos sin conocerla, siguiendo nuestro camino hacia nuevas playas y lagos. En mi segundo viaje a El Nido también me quedé con las ganas de descubrir la tal playa secreta, de nuevo por culpa del oleaje.También nos enseñaron algunos hoteles de lujo en playas desiertas. Desde el barco, por supuesto. Más tarde me enteré que ese era el tour A.

Los operadores ofrecen todos los mismos tours: A, B, C y D. Yo personalmente hice el A - dos veces y que recomiendo encarecidamente - y el C. Este lo hice en mi segundo viaje a El Nido y me gustó bastante, no sólo porque me permitió descubrir nuevas playas increíbles, sino también por tener la oportunidad de visitar una de las mayores rarezas del archipiélago Bacuit: el santuario de Mantiloc, o Mantiloc Shrine, dedicado al Sagrado Corazón de la Virgen María. La forma de corazón que tiene la parte norte de esta isla vista desde un helicóptero fue clave. En 1981, la visionaria religiosa Guadalupe Ting Yabes, milagrosamente curada de una enfermedad y que afirmaba escuchar a la Virgen desde los ocho años, no cesaba de decir que había un isla en forma de Sagrado Corazón al norte de Palawan. Por eso, allí, en mitad de la punta norte de la isla de Mantiloc, se construyó en 1982 un santuario abovedado de doce columnas con bancos y una estatua a Nuestra Señora.

Además del santuario y de un pequeño cementerio con varias cruces, hay un lujoso edificio de cinco alturas ahora abandonado que supuestamente iba a ser la residencia de sacerdotes y personas que desearan retiros espirituales. Sin embargo, la instalación cuenta no sólo con hueco para ascensor, sino con gigantescos cuartos de baño en los que hay jacuzzis y lujosas duchas instaladas, además de grandes armarios, camas y muebles de calidad. El edificio pasó a ser propiedad de un empresario que lo convirtió en un hotel de lujo. Sin embargo, se nota que fue abandonado precipitadamente y hace poco tiempo. Dicen que porque el dueño y algunos huéspedes vieron en repetidas ocasiones el fantasma de una bella mujer pululando por habitaciones y jardines. Da un poco de miedo. Según cálculos objetivos, el valor de la propiedad ascendería a 50 millones de dólares estadounidenses.

Sólo por tener la oportunidad de conocer esta curiosa construcción recomiendo encarecidamente hacer el tour C. Además, podréis hacer snorkel cerca de las paredes del estrecho de Taiputan, dónde están los mejores corales de la zona. Aunque he de decir que si lo que realmente buscáis es disfrutar de corales y peces, lo mejor es que paséis más tiempo en Corón y el archipiélago de Busuanga.

Por cierto, esta segunda vez nos alojamos en Rosanna´s Cottages, que está recién ampliado con un moderno edificio de dos plantas y una agradable recepción. Los cuartos no son excesivamente caros si evitáis el desayuno - vale la pena tomarlo en la calle -. Intentad pedir por todos los medios que os pongan en un cuarto mirando al mar. Los otros cuartos son algo incómodos.

Las dos veces que he vuelto de El Nido ha Puerto Princesa lo he tendio que hacer en furgoneta. Y la verdad es que el camino se hace interminable: la mayor parte del tiempo en carreteras de un solo sentido y sin asfaltar. Sumad a eso miles de curvas y una velocidad muy baja. Por eso recomiendo el autboús público, que utilicé para llegar la segunda vez que estuve. Sale cada dos horas desde la estación de autobuses de Puerto Princesa. Es más barato que las furgonetas y muchísimo más cómodo, aunque tarda una hora y media más aproximadamente.

dissabte, 28 de setembre de 2013

Los 15 lugares de Tony Wheeler

El Viajero, la revista de viajes del periódico EL PAÍS, cumple 15 años, y lo celebra con un número especial lleno de contenido interesante para todo aquél enamorado de conocer el mundo.

Uno de los reportajes que más me ha llamado la atención ha sido el que le han hecho a Tony Wheeler, fundador de la famosísima editorial Lonely Planet. En el reportaje le preguntan cuáles son los 15 lugares del mundo que más le han marcado en su carrera. Como os podéis imaginar, esta lista rezuma interés viniendo de alguien tan experto en esto de los viajes.

De esta lista (una más) sólo he tenido la suerte de conocer dos lugares: Cadaqués y Dublín. Y he de reconocer que ambos son maravillosos. De los otros, hay algunos lugares que están permanentemente en mi punto de mira, como hacerme el Transmongoliano (una sección del Transiberiano), Venecia o San Francisco. Y otros a los que no prestaba tanta atención pero que cada vez más gente me recomienda como Isfahán en Irán o Bagan en Myanmar. Veremos si hay suerte.


dijous, 26 de setembre de 2013

Descubriendo los Emiratos

Tras cuatro mesecitos en Ciudad de Panamá los vientos me trajeron a la península arábiga. Concretamente a las costas del golfo Pérsico, en los petroleros Emiratos Árabes Unidos. Trabajando desde mi oficina en la capital, la cosmopolita Abu Dhabi, observo como estas islas semidesérticas se desarrollan a un ritmo vertiginoso. En la foto que acabo de tomar desde mi oficina lo podéis ver.

No hace tanto calor como pensaba, los cielos son siempre azules y los días soleados, la gente es muy amable y apenas hay atascos. Los precios son asumibles, a pesar de la fama de lugar caro que tienen los Emiratos. La población local apenas alcanza el 20% de la población. El resto de los que andan por aquí son de la India, Pakistán, filipinos, occidentales de los más diversos orígenes... etc.

Situada a algo más de una hora por carretera de la famosísima Dubai, Abu Dhabi concentra el poder político de los Emiratos, así como la mayoría del poder económico, por tener casi todas las reservas de petróleo del país. Sin embargo, la capital ha sabido mantener algo la sobriedad y evitar el espectáculo y opulencia de Dubai, ciudad que pretendo visitar en breve. 

En Abu Dhabi se encuentra una de las mezquitas más grandes del mundo, así como el parque temático bajo techo de mayor extensión del planeta: el Ferrari World Park. Asimismo, aquí hay subsedes de varias de las universidades más prestigiosas del mundo, como la Université Paris-Sorbonne, de museos importantísimos, como el Louvre o el Guggenheim, o de hospitales de renombre, como la Cleveland Clinic.

Fue mi vuelo número 140, en la estupenda compañía Etihad, desde Whasington DC, el que me dejó en estas curiosas tierras. Atentos porque en breve empezaré a publicar las primeras entradas de todo lo que vaya visitando y conociendo por los EAU y alrededores. Me gustaría mucho hacer una escapadita a Omán, mucha gente coincide en la belleza y exotismo de ese sultanato. 

diumenge, 22 de setembre de 2013

De fiesta en... Ciudad de Panamá

Ciudad de Panamá tiene una fiesta decente, aunque tampoco espectacular. El escaso número de habitantes del país (algo más de tres millones) junto con otros factores hace que aquí no haya una gran fiesta, sobretodo fuera de viernes y sábados. Incluso los fines de semana, la fiesta empezará a decaer a partir de las tres de la noche. Sin embargo, a los que les guste salir podrán encontrar algunos lugares interesantes en esta cosmopolita ciudad.

La famosa calle Uruguay

Durante mi primer mes en Ciudad de Panamá, me alojé en el Hotel Manrey, en plena calle Uruguay, uno de los centros de la fiesta de la ciudad. O eso solía ser. De hecho, el Manrey tiene un roofbar llamado Cielo, con piscina, donde poder tomarse una copa disfrutando de las vistas de los rascacielos de la ciudad y las templadas noches panameñas. La música es bastante cool, estupenda para empezar la noche charlando tranquilamente.

Siguiendo en la calle Uruguay, otro de los lugares que se llena es Privé, una pequeña discoteca donde se pinchan los éxitos del momento y acude gente de todo tipo casi siempre menor de 35 años. La pequeña terraza exterior está muy bien para poder tomar algo, charlar y conocer a gente. Hay una mezcla de panameños de clase media-alta y extranjeros.

Los que gusten de jugar al billar americano y disfrutar de una buena pinta - incluso Guiness - tiene que dirigirse al Londoner Pub, en la misma calle Uruguay.

Área bancaria 

En Obarrio, una de las discotecas de referencia es Bling, el club del Hard Rock Hotel. Además de ser deslumbrantemente nueva es increíblemente bonita, con un diseño que sorprende.

Aquí acuden a bailar auténticas bellezas en una mezcla de ritmos latinos y de música del momento, con reaagetón, salsa, y por supuesto, algo de dance y fusión.

Tal vez los precios de las copas sean algo elevados en comparación con el resto del país pero sin duda es uno de los lugares del momento. Los jueves también tiene buena fiesta por lo que es una interesante alternativa para este día.

Tampoco os podéis perder Bits, el estupendo lounge en el último piso también del Hard Rock Hotel, con una vista de 360 grados de toda la ciudad y cuatro gigantescos espacios decorados a la última y con un servicio estupendo. Para bailar, charlar o disfrutar de las panorámicas. El DJ pincha música para todos los gustos.

Enfrente, en Paitilla, se encuentra uno de los clubs LGTB de referencia de la ciudad: Distinción. Normalmente se llena los sábados. Ofrece los típicos shows de travestis que toda discoteca de este tipo tiene, aunque a lo latino. Combinan música latina con música del momento y camareros sirviendo sin camisa.

El nuevo club en el panorama panameño es Bellini, situado en una calle perpendicular a la Vía España. Este espacio entra fuerte, con varias salas teniendo en la principal una piscina donde muchos acaban la noche. La música es más variada que en otros lugares así como su público. De hecho, esta diversidad ha llevado al club a ofrecer la primera gran noche LGTB de la ciudad los miércoles: Tabu, que poquito a poco va despegando, enfrentando la poca tradición que tiene esta ciudad de salir entre semana.

El Cangrejo

Otra zona tradicionalmente de bares es el Cangrejo, uno de los barrios donde más turistas y extranjeros hay debido en parte por la presencia del Hotel Casino Veneto (a evitar, está lleno de prostitutas y gringos borrachos) o por apartamentos bonitos a precios asumibles. Uno de los locales más recomendables para tomar algo y charlar antes de salir a bailar es La Rana Dorada, muy conocido por estar frente a la cabeza de Einstein. Los amantes de la cerveza disfrutarán aquí puesto que tienen cuatro tipos de cerveza casera. Nada más llegar os darán chupitos de cada cerveza para probar. Aunque si no queréis cerveza también venden otro tipo de bebidas. Hay otra sede de La Rana Dorada en Casco Viejo.

En el Cangrejo también se encuentra el Istmo Brew Pub, un local con billar, buena cerveza y perfecto para una noche más relajada de charla entre amigos. Vende buenos platos caseros de comida latina a precios dignos, siendo muy recomendables los patacones cubiertos o los burritos.


El centro de la noche panameña: Casco Viejo

Muchos clubs y bares están abriendo ahora en el Casco Viejo, cada vez más de moda debido a su exitosa restauración. Allí me alojé mi segundo mes en Ciudad de Panamá, concretamente en el estupendo Hotel Tántalo, que cuenta con otro de los mejores roofbar del país. Con estupendas vistas al Casco Viejo, pero también al espectacular skyline de Ciudad de Panamá, aquí se reúnen mayoritariamente expatriados de 25 para arriba, normalmente más para arriba. Suele llenarse mucho por lo que es difícil moverse entre la multitud. Es una terraza para estar de pie. Está bastante de moda por lo que es recomendable llegar antes de las once de la noche. Las noches de los jueves, viernes y sábados, la terraza del Tántalo es perfecta para salir de fiesta.

Otro de los lugares más populares es Relic. Sin ningún cartel que lo anuncie, este lounge cuenta también con una amplia terraza rodeada de plantas donde se junta todo tipo de gente: desde chicas "ye-ye" (pijas en panameño) con taconazos hasta gringos en pantalón corto y chanclas. La entrada es a través de la calle novena. Tragos y botellas a buen precio, un lugar excelente para charlar entre trago y trago durante las agradables noches panameñas rodeados de viejas paredes, en el pario de una histórica casona. Tiene una zona interior que recuperaron al restaurar una vieja bodega.

Otro buen roofbar del Casco es el Barlovento, decorado con mucho gusto. Esta terraza es más bien para estar sentado, charlar y tomarse algo. Es un lugar mayoritariamente de gente bien y guapa y de mucha más edad que el Tántalo, aunque también hay jóvenes de vez en cuando. Las vistas sobre diversos edifcios art-déco y modernistas así como de la bella iglesia de la Merced hacen que esta terraza sea también un must de la noche cool panameña.

Pero el lugar más de moda y que abrió hará unos meses es el Teatro Amador. Un antiguo teatro cerca de la Avenida Central ahora reconvertido en uno de los clubs del momento.

La música electrónica y dance más moderna combinada con algunos clásicos siempre remezclados por el DJ hace de este lugar punto de encuentro del público más moderno de la ciudad. Hay dos pisos. En donde estaba antes el escenario se encuentra el DJ, con una gran pantalla trasera que proyecta imágenes de colores. Algunas noches tienen DJs invitados de Holanda, Reino Unido y otros. En esos casos el precio de la entrada se duplica.

Otro lugar que siempre está lleno de hipsters y modernos es Espacio Panamá, en el interior de un solar donde solo quedan las fachadas en ruinas de un viejo edificio de Casco Viejo, en la esquina de la avenida B. Una mezcla de panameños y extranjeros jóvenes alrededor de un DJ y muchas veces de una vocalista house también, convierten a este lugar en una de las mejores fiestas de la ciudad donde la gente sí baila. Mezcla de públicos con gran presencia LGTB siendo el ambiente en general muy abierto y tolerante.


La periferia

En El Dorado, un barrio al interior, hay otros clubs de referencia para la comunidad LGTB pero de menor "rango" que Distinción en cuanto al público que acude. El más importante es Icon, decorado con gigantescas banderas del arco iris y con una gran sala central con dos barras donde pedir. La música es mucho mejor que en otros locales de este tipo aunque el público es, cuanto menos, curioso. En la parte de arriba hay otro club más pequeño llamado Planet, con un poquito más de categoria, en el que acudir con el grupo de amigos.

Cerca se encuentra Scape, también con camareros descamisados pero música algo más electro y house que la de Distinción, aunque no tanto como en Icon. Originalmente un club para lesbianas, cuenta con dos pisos y combina un público mixto de mujeres y hombres, predominando estos últimos. Suele llenarse los sábados.

Las chivas

Además de todos los bares y clubs que he mencionado, no puedo dejar de explicar una de las maneras más panameñas de empezar la noche: alquilar una chiva con amigos. Las chivas son diablos rojos - antiguos autbuses escolares estadounidenses que se convirtieron en Panamá en autbuses de línea - pero transformados, con barras y cuerdas por dentro, un DJ y un pequeño bar que ofrece barra libre durante las dos horas que dura la fiesta. Por supuesto, cuentan con un excelente equipo de sonido y por fuera van decoradas con barras de colores fluorescentes. Las mejores cuentan incluso con aire acondicionado. A la que yo subí hizo el recorrido despacito por toda Cinta Costera hasta Albrook y luego volvió al punto de salida. Es una experiencia divertidísima a hacer entre amigos. Importante tener en cuenta que hay diferentes tipos de chivas. Una de las más tradicionales es la chiva pachanguera, que incluye una murga - grupo de música panameño tocando en directo en su interior. - También hay chivas de la espuma, que incluyen fiesta de la espuma en su interior.

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Después de tanta fiesta y bailoteo, y, seguramente, habernos tomado un trago de más, lo mejor es imitar a muchos panameños y dirigirnos a Las Hadas, dentro del Hotel Sheraton, una cafetería abierta las 24 horas, donde pedir desde nachos y salmón al grill, hasta tartas de diferentes sabores, sandwiches y zumos de frutas naturales. Todo un clásico para no irse a domir con el estómago vacío y mitigar la posible resaca del día siguiente.

dissabte, 7 de setembre de 2013

Excursiones desde Ciudad de Panamá

Desde Ciudad de Panamá hay varias excursiones que podremos hacer en el mismo día para conocer mejor esta pequeña república centroamericana y de paso aprovechar los fines de semana si es que estamos trabajando, como al menos es mi caso.

Todo empieza por el Canal

Sin duda, la excursión más popular es acudir al famoso Canal de Panamá, especialmente al mirador de la esclusa de Miraflores. El Canal es la infraestructura que determinó a Panamá como país independiente de Colombia y que lo hizo famoso en todo el mundo. Y de sus derechos de paso la pequeña República obtiene millones de dólares con los que financia su crecimiento. En un corto trayecto en coche o en algún bus turístico llegaremos al centro de visitantes de Miraflores, que incluye un pequeño museo y restaurante. En el mirador podremos observar el juegos de esclusas más famoso del canal, el último que atraviesan los buques antes de llegar al puerto de Balboa, el el Pacífico.

Es impresionante como los gigantescos barcos esperan por turnos mientras las esclusas se van llenando y vaciando de agua en pocos minutos. Como las zonas de paso de los barcos son tan estrechas, varios trenecitos enganchan los barcos a través de fuertes cintas metálicas para mover sincronizadamente a cada buque y evitar cualquier choque que pudiera dañar el casco del barco o a la propia esclusa. Es toda una maravilla de la ingeniería.

Otra de las esclusas, menos frecuentada por turistas al estar más cerca de la ciudad de Colón que de Ciudad de Panamá son las de Gatún. Lo bueno de estas es que se ven los barcos de muchísimo más de cerca que en las de Miraflores y además, se puede cruzar el canal en coche apreciando muy cerca las gigantescas moles de acero. Gatún es recomendable para auténticos amantes de esta obra de ingeniería o para los que se dirijan a visitar el precioso fuerte de San Lorenzo, a unos veinte minutos de la ciudad de Colón.

Los fuertes españoles del Caribe patrimonio de la UNESCO

El fuerte de San Lorenzo, patrimonio de la Humanidad, se encuentra al final de una carretera que atraviesa un denso parque nacional. Lo construyó el antiguo Imperio español para proteger la desembocadura del caudaloso río Chagres, ya que por él intentaron incursionar varios piratas para atacar la antaño rica ciudad de Portobelo. Además de apreciar la solidez arquitectónica con la que se construyó este fuerte del mar Caribe, podremos disfrutar del precioso paisaje, especialmente de la desembocadura del Chagres. Es una excursión que sólo se puede hacer en coche, ya sea alquilado, con amigos o en tour. La inmensidad de la naturaleza y el estado salvaje en el que se encuentra el fuerte lo hacen perfecto para desconectar un poco de la ciudad.

La Zona Libre de Colón

Si habéis decidido visitar San Lorenzo y las esclusas de Gatún, aprovechad que os pilla de paso y entrad a la Zona Libre de Colón. Eso sí, si tenéis coche particular, los taxis no están autorizados. Llevad vuestro pasaporte y si algún guardia os pone problemas... sugiero utilizar algún método poco ortodoxo. Si tenéis paciencia y buscáis bien, encontraréis artículos realmente baratos, y todos originales, ya sea ropa, gafas de sol y sobretodo, perfumes. Baratísimo. No compréis mucho porque al salir revisan también y os podrían intentar cargar el impuesto.

Seguimos con los fuertes caribeños

Portobelo es otra de las excursiones posibles desde la ciudad. Para los que tengáis coche es bastante sencillo y rápido llegar. En cambio, para os que optéis por el transporte público, he aquí como llegar: desde la Terminal en Albrook tomad cualquier bus que se dirija a Colón pero recordando que tenéis que bajaros antes en Sabanitas. Una vez allí, hay que tomar un "diablo rojo" (antiguos autobuses escolares estadounidenses redecorados pintorescamente) frente al supermercado El Rey que tras 45 minutos os dejará finalmente en el pueblecito de Portobelo.

El pueblo en sí no es especialmente bonito. Sin embargo, hay diversas fortificaciones que llevaron a la UNESCO a declarar este lugar Patrimonio de la Humanidad. Fue Cristóbal Colón, en su cuarto viaje de 1502, que bautizó este puerto natural como Porto Bello, sorprendido por su belleza y la seguridad que ofrecía a las carabelas.

Portobelo fue uno de los puertos más importantes desde los que salía plata hacia Sevilla y una de las ciudades clave de la América colonial española. Sus ferias eran famosísimas y a veces duraban hasta 40 días. El comercio de esclavos africanos eran también numeroso. Debido a este abundante comercio de plata y otros metales preciosos así como de todo tipo de mercancías, se decidió fortificar la ciudad. Tal acumulación de riquezas atraía a los piratas ingleses del Caribe y había que defenderse.

De hecho, el famoso Francis Drake murió en la bahía de Portobelo de fiebre. William Parker saqueó la ciudad en 1601. Y el temido Sir Henry Morgan asestó un golpe durísimo a la rica ciudad cuando, acompañado de nueve barcos cargados con medio millar de hombres, saqueó, violó, torturó y asesinó a centenares de españoles en Portobelo. A partir de mediados del siglo XVIII Portobelo entró en decandencia.

Ahora mismo, quedan los restos de los fuertes, el de San Jerónimo, que destaca por su larga fila de sus cañones y sus bellas vistas tanto de la bahía como de la Aduana. Este último edificio es una buena muestra del estilo renacentista colonial español. Aquí estaban las principales oficinas gubernamentales de la ciudad. Tras diversos bombardeos el edificio quedó en semi ruinas hasta ahora que se ha restaurado y contiene un museo con diversos objetos históricos.

El otro fuerte a visitar es el de Santiago de la Gloria, a los pies del ya casi desparecido castillo de San Felipe. Aquí se conservan más cañones y la estructura defensiva de la infraestructura militar.

Además de los fuertes y la Aduana, es recomendable visitar la iglesia de San Felipe, en la que se encuentra el famoso Cristo Negro, muy seguido tanto en Panamá como internacionalmente. La historia de esta figura es bien conocida: un barco con destino a Cartagena de Indias hacía escala en Portobelo y no podía zarpar de nuevo debido al mal tiempo durante numerosos días. Al final, fue cuando bajaron la estatua del Cristo Negro que finalmente pudieron zarpar, por lo que los fieles consideran que el Cristo deseaba quedarse en Portobelo.

Portobelo actualmente apenas cuenta con 2000 habitantes, es casi una aldea. Sin embargo, se respira ese pasado glorioso tanto en sus edificios como en algunos detalles que se observan en sus calles. Vale la pena acercarse unas horas hasta aquí y disfrutar tanto de los restos históricos como del bellísimo paisaje de su bahía.

Playas cerca de la ciudad

Respecto a playas cerca de la ciudad podremos elegir entre las del Pacífico, con fuertes olas y arenas más oscuras, o las del Caribe, de arenas blancas y aguas calmadas y prístinas. Para las primeras, los surfistas amarán las cercanas a San Carlos, a una hora y media más o menos de la ciudad. Una de las que pude disfrutar fue de El Palmar, una playa de olas gigantescas que te arrastran hacia dentro del mar para tras unos segundos expulsarte con fuerza hacia la orilla. Si no tenéis cuidado acabaréis raspadísimos por la arena y las piedras o revolcados por alguna ola. Estas alcanzan varios metros de altura, es impresionante cuando te suben hasta arriba y ves la playa tan abajo. Las arenas medio negras medio oscuras brillan de noche.

Respecto a las playas del Caribe cercanas, los más madrugadores podrá pasar un día en las paradisíacas islas de San Blas, aunque como ya expliqué en mi entrada, creo que es bastante recomendable quedarse a pasar la noche allí. Iré actualizando


Escapadas a las montañas

Los que gusten de algo más rural pueden dirigirse al Valle de Antón. Tomad la carretera en dirección a San Carlos y una vez allí girad hacia en interior cuando las señales del Valle aparezcan. Es un lugar estupendo para pasar un fin de semana en el silencio de la naturaleza, rodeados de verde y pasear por su mercado de frutas y verduras o disfrutar de las cascadas y aguas termales a las que no pude ir.

También se puede apreciar a la famosa "India dormida", una figura que hace la cordillera montañosa que rodea este precioso valle. Para alojamiento, lo mejor es alquilar alguna de las magníficas casas que se pagan por noche ocupada y salen muy bien de precio.

Otra escapada cercana es Cerro Azul, a algo más de media hora de la ciudad. Estas montañas son perfectas para pasar un finde en naturaleza, pasear por bosques, ríos, cascadas y lagos, disfrutar del fresquito y poder ver una panorámica estupenda de Ciduad de Panamá desde las montañas.