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dissabte, 28 de juliol de 2012

San Agustín, FL.


San Agustín de la Florida, es la primera ciudad de los Estados Unidos de América. Fue fundada para la Corona de Castilla en 1565 por el caballero Pedro Menéndez de Avilés. Años antes, el caballero Juan Ponce de León ya había realizado diversas incursiones por esas tierras sin levantar ninguna fortificación estable.

Por tanto, casi cuarenta y cinco años antes de que los conocidos Padres Fundadores establecieran la primera colonia en Virginia, ya la Florida tenía una población europea fija. Por eso tenía mucha ilusión en conocer la ciudad más antigua del país, excluyendo claro está a San Juan, en el Estado Libre Asociado de Puerto Rico.Sin embargo, los estadounidenses se han encargado de convertirla en un semi-parque temático. En serio, no se les puede dejar nada histórico, porque lo comercializan y le quitan cualquier valor educativo.

El caso es que llegamos bien de mañana, después de casi 6 horas de viaje en coche desde Miami. Dejamos el coche en el enorme parking oficial y entramos al edificio del Centro de Visitantes, que cuenta con un mostrador de información, tienda de recuerdos y algunas vitrinas con objetos originales de la época.

Al salir, nos fuimos directos al Fuerte de San Marcos, el fuerte de ladrillo más antiguo del país. Fue construido por los españoles entre 1672 y 1695 y es bastante bonito. Aunque a un europeo o caribeño no le sorprenderá. Es pequeñito, pero eso sí, está muy bien cuidado y su formas de picos sorprenden. Decidimos no entrar por los altos precios y preferimos ver a los guardas, disfrazados con el antiguo uniforme militar español, fingir sus turnos de vigilancia.


Volvimos de nuevo al pueblo y a través de la antigua puerta de entrada cogimos la calle St. George, jalonada de pequeñas casas coloniales de diferentes tipos con un sabor muy castellano. Allí está la escuela de madera más antigua del país, otras casas que ahora son acogedores bed&breakfast, restaurantes, tiendas, cafeterías, galerías de arte... Hasta un molino de agua han reconstruido, pero eso sí, les ha quedado bastante falso.

Como teníamos un poco de hambre, entramos en la Spanish Bakery, un modesto local de piedra que imita las antiguas cocinas, situado en un pequeño patio ajardinado. Nos llamó la atención que una ciudad tan turística cuente con comida tan barata y sabrosa. Allí se ofrecían empanadas, pan recién horneado, gazpacho fresquito, sopa de pollo y galletas caseras. He de decir que el gazpacho estaba delicioso pero los trozos de las hortalizas eran enormes.

Seguimos adelante hasta toparnos con una sencilla casa que contaba con un fresco patio. Nos llamó la atención que entre tanta bandera española y estadounidense ondeando en la calle St. George de repente apareciera una griega. El caso es que nos encontramos por casualidad en el Santuario Nacional Saint Photios de la Iglesia Ortodoxa Griega en los Estados Unidos de América. Esto se debe a que el 1768, para cubrir la necesidad de población, ya fuera con campesinos, obreros o sirvientes para la casa, se trajo a decenas de habitantes de todo el Mediterráneo, siendo el grupo más grande el de griegos. Por eso aquí está una pequeña pero bonita capilla, con varias salas adjuntas donde se exponen elementos religiosos así como históricos de esta comunidad. Muy curioso.

Seguimos andando hasta llegar a la plaza de la Catedral, en medio de la gran King Street. Esta zona fue renovada y ampliada en el siglo XIX, cuando llegó a esta ciudad el ferrocarril del magnate Henry Flagler. Él mismo mandó construir diversos edificios para convertir a San Agustín en un centro vacacional y residencial de considerable tamaño. Destaca el suntuoso Hotel Ponce de León, construido en 1880 que ahora es uno de las residencias de estudiantes más lujosas del mundo, perteneciente al Flagler College. Muchísimos otros edificios de estilo europeo abarrotan esta parte nueva de la ciudad. Por ejemplo el Lightner Museum, antiguo Hotel Alcázar, donde además de varios muebles de época y colecciones de mármoles y etiquetas de cajas de puros, nos espera una recreación más o menos aceptable de algunos salones de la Alhambra.

Cruzamos toda esta área y llegamos hasta la calle más antigua del país: Avilés Street. Vimos las casitas, los jardines y las callejuelas y como hacía tanto calor decidimos volver hacia el parking para seguir nuestro viaje. Eso sí, no sin antes pasar por la curiosa Calle Sita.

Antes de abandonar este curioso municipio pusimos rumbo a una de sus más célebres atracciones turísticas: la Fountain of Youth, de casi 500 años de antigüedad. De este surtidor natural sacó agua el caballero Ponce de León, y aún hoy en día se sirven vasos del agua sulfatada que sale de allí. Hay también una recreación de un poblado indígena y se enseña el punto exacto donde el caballero castellano desembarcó cuando llegó a estas tierras. Sin embargo, no quisimos pagar los 12 dólares que costaba entrar a este complejo pseudohistórico. Así que no puedo contaros con exactitud si vale o no la pena.

San Agustín es un lugar curioso donde aprender algo más de la corta historia del Estado de la Florida, y donde romper los esquemas de más de un gringo. Porque ya lo decía Kennedy: los estadounidenses olvidan a menudo, que casi 50 años antes que los Padres Fundadores llegaran a Virginia, ya había varias colonias fundadas por los castellanos en las costas floridanas, siendo la principal San Agustín de la Florida.



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