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dijous, 6 de març de 2014

Bocas del Toro

La joya del Caribe panameño

Estos Carnavales 2014 los he pasado en el archipiélago de Bocas del Toro, la joya del Caribe panameño según numerosos medios locales.

La ida la hicimos en autobús desde Ciudad de Panamá – Terminal de Albrook – hasta la localidad bocatoreña de Almirante. Su asequible precio lo hace irresistible. Lo único malo es que no se pueden comprar los billetes de autobús online con lo que hay que estar en la terminal cuando salen a la venta para no quedarse fuera.Personalmente se me hizo rápido el trayecto ya que me dormí todo el camino. Pero es un poco pesado porque al llegar a Almirante hay que tomar un barco hasta Bocas del Toro – que también se me pasó rápido, la verdad-. 

Nos alojamos en Bocas del Toro, la capital del archipiélago homónimo, situada en una punta de isla Colón. En concreto en “Bocas Condos”. Se trata de un edificio lleno de apartamentos con cocina – bien equipada por cierto -. A pesar de ser temporada alta me parecieron precios más que asequibles para la calidad y limpieza que ofrecen. Además, están situados bastante cerquita de todo, especialmente de la calle tercera que es donde se concentran la mayoría de pequeños supermercados, restaurantes y bares. Aunque es verdad que el pueblo de Bocas del Toro es bastante pequeño y se puede recorrer de lado a lado en unos diez minutos.

Tras instalarnos en nuestro estudio nos fuimos a desayunar a Bocas Blended, por recomendación de una amiga. Se trata de un antiguo autobús reconvertido en cocina donde poder tomarse algo en la barra o en las mesitas y sillas que hay alrededor – incluido el techo del bus -. Allí sirven deliciosos wraps,  burritos, smoothies naturales y muchas cosas más. Mientras esperamos podremos escuchar a las cocineras hablando entre ellas en el “patuá” una lengua que derivó de una especie de “broken English”. Recomiendo muchísimo este lugar.

Ese día nos lo tomamos tranquilo porque hacía mal tiempo así que aprovechamos para pasear, ver el ambiente de Carnaval y recorrer algunos de los bares del pueblo. A la hora de la merienda fuimos a Fat Boy Treats, un pequeño local donde encontrar algunas delicias como sus donuts caseros recién hechos. En la calle, mientras, había un desfile de diablos, típico de Carnaval.

Cayo Carenero y Red Frog

Ese día también tomamos uno de los taxis acuáticos para cruzar donde Cristóbal Colón desembarcó en 1502:  Cayo Carenero. Está situado justo enfrente y fuimos para visitar el famoso Aqua Lounge, un bar de madera construido en mitad del agua. El bar cuenta con columpios sobre el agua y una gran cama elástica para saltar, además de piscinas interiores. Tras tomarnos algo allí, nos dirigimos de nuevo hacia Bocas del Toro para cenar y salir. Buscando restaurante – es difícil encontrar sitio para trece personas sin reservas en temporada alta – acabamos en Bocas Bambu, un gigantesco restaurante al aire libre con personal amabilísimo y un espectáculo de una banda de acróbatas del fuego bastante entretenido e impresionante. La comida es mediocre pero los precios son decentes.

Acabamos finalmente en Casa Animal, un gigantesco local que solo abre en determinadas fechas, como Año Nuevo o los Carnavales. Con suelo para bailar de luces, espejos que te deforman, una gigantesca terraza y DJ en directo, se forman buenas fiestas en este lugar con música variada: desde house a reggaetón pasando por reggae y pop-rock. Ese día no acabamos muy tarde.

Al día siguiente aprovechamos y nos levantamos pronto. Como algunos amigos habían alquilado la amplia Casa del Mar que incluye una lancha con la que recorrer las diferentes islas y cayos del archipiélago, fuimos con ellos a visitar la bahía de los delfines – donde vimos un delfín – y  el cayo Coral – con casitas de madera en mitad del agua donde sirven comida, además de aguas cristalinas y peces de todo tipo en sus corales -. Finalmente acabamos en la maravillosa playa de Red Frog. Esta playa es en realidad una propiedad privada por lo que hay que pagar entrada. En esta exclusiva zona hay un grupo de casas de alto standing. De hecho se accede a través de un amarradero y luego hay que caminar unos 15 minutos en una carretera que atraviesa el bosque. Lo único que no me gustó fue que estaba a tope de gente. Pero el paisaje era increíble. A diferencia de otras playas de Bocas, aquí hay olas constantes.

Ese día cenamos en casa y luego salimos al Tunga Bar en el Hostal Tungara, un pequeño local donde el DJ pincha música demasiado buena y moderna abundando el minimal. No paramos de bailar hasta que nos fuimos, no demasiado tarde la verdad.

Cayo Zapatillas & Isla Bastimentos

Al día siguiente tomamos de nuevo la barca para ir rumbo a cayo Zapatillas. Durante los trayectos en lancha disfrutaréis de los bellos cielos y los frondosos manglares que cubren numerosas islas del archipiélago. Aunque no hacía muy buen tiempo y llovió un poquito, finalmente logramos que salieran algunos rayos de sol. Este parque nacional es bonito pero ni mucho menos supera al archipiélago de San Blas. Pude hacer un poco de snorkel por sus alrededores y es bastante sencillo, aunque sí que se ven muchos corales y peces de diferentes tipos.

Ese día cenamos en The Firefly, un bonito restaurante situado en la costa de isla Bastimentos, a 7 minutos en taxi acuáticos de Bocas del Toro. Esta isla guarda más una esencia del Caribe remoto y es perfecta para una velada tranquila, de relax, alejada de ruidos y multitudes. The Firefly cuenta con una bella terraza decorada con tiras de luces de feria y espectaculares vistas al mar, especialmente durante los bellos atardeceres. Su cortísimo menú escrito en una pizarra y con ingredientes del día ofrece platos fusión Asiático-Caribeños con creciente importancia de la comida Thai y Malaya. Son todos tipo tapa por lo que será necesario dos por persona para cenar bien. Yo pedí un carpaccio de remolacha con sandía y queso de cabra de entrante y un filete de atún de segundo que estaba espectacular. Se deshacía en el tenedor. El curry verde también estaba muy bueno. Además, tienen varios cócteles que vale la pena tomar, como el “MARacuyá”, a base de ron, caña de azúcar y maracuyá natural. La vuelta en bote, ya de noche, también fue preciosa, con una suave brisa soplando mientras admirábamos el cielo salpicado de estrellas.

Esa noche – la última -  salimos de nuevo a Casa Animal. Estuvo muchísimo mejor que la primera vez. Y finalmente, bien entrada la noche, llegó el equipo de acróbatas de fuego de Bocas Bambu que empezaron un espectacular show en mitad del club. Un gran cierre de la noche en el archipiélago.

Al día siguiente observamos desde fuera, en el parque municipal, el tradicional “culeco” consistente en un camión cisterna cargado de agua que se lanza en mangueras al público asistente que baila y bebe. Tras tres días de fiesta nocturna no nos apetecía más fiesta y menos a pleno sol.

La vuelta la hicimos en avión. La diferencia con el autbús es brutal. Ahora bien, al ser Air Panama la única compañía operando vuelos locales se aprovechan y suben los precios ridículamente. 


¿Hay que ir entonces a Bocas del Toro? 

Bocas del Toro es efectivamente un gran destino. Sin embargo, el que se encuentre en Panamá y busque playas paradisíacas debe dirigirse a San Blas, mucho más cerca, barato y espectacular. El que busque snorkel mejor hará visitando el parque nacional de isla Coiba, donde con un par de gafas y desde la superficie podréis ver tortugas, peces de todos los colores, erizos de mar y varios tiburones.

Eso sí, los que busquéis un poquito de lo anterior pero también algo más de fiesta en la playa, entonces y sólo entonces, Bocas será vuestro destino. 


4 comentaris:

  1. como te llamais amigo Nomadic Knight?

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  2. soy de Panamá y me gusta tu blogspot....Que bueno que estes de visita por Panamá!!

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  3. Muchas gracias Jesús. Me llamo Enric y no estoy de visita, vivo aquí en Panamá! :-)

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  4. L'autor ha eliminat aquest comentari.

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