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dilluns, 22 d’agost de 2011

La Manila más curiosa

Más allá de las los paseos en calesa por las calles coloniales de Intramuros, de disfrutar de la puesta de sol en Roxas Boulevard o de las compras de perlas a buen precio en Greenhills, la capital filipina ofrece muchas actividades curiosas para los pocos turístas que deciden adentrarse en el laberinto ruidoso y húmedo de sus calles.

Una de las atracciones turísticas más sorprendentes es el Cementerio Chino. Situado al norte de Chinatown, y fácilmente accesible desde la estación de metro de Padre Abad, encontramos este lugar mezcla de las influencias china y mexicana en Manila. Aquí es donde los ciudadanos chinos con dinero son enterrados, la mayoría en mausoleos que parecen pequeñas (o grandes) residencias veraniegas. La mayoría tienen agua corriente (muchos caliente y fría), baños y algunos incluso aire acondicionado, cocinas... los más ricos tisponen también de enormes lámparas araña de cristal, sofás... Si buscáis una visitad guiada, preguntad a los guardas, ya que ellos conocen a los vecinos del barrio que nos explicarán la historia de las tumbas más ostentosas por un precio razonable. Los días 1 y 2 de noviembre (Todos los Santos y el día de Difuntos), cientos de familias "chinoy" acuden a las tumbas de sus seres queridos para ofrecer flores y comida a sus ancestros, así como para reunirse y comer ellos mismos allí.


El mejor momento para vistarlo es horas antes del cierre (a las 19pm), cuando el sol empieza a ponerse y ya no queda apenas gente por las calles de este pequeño barrio fantasma. Los perros vagabundos añaden misterio y tenebrosidad al paseo. En algunas tumbas viven incluso familias sin recursos que tienden la ropa en los balcones de estas residencias fantasmagóricas. Hay para todos los gustos, desde adosados repetitivos e iguales de dos pisos hasta auténticas mansiones tipo "Ocean Drive". Y todas con sus tumbas en medio de los salones...


Para reponernos de la extraña visita y tomar algo, Manila cuenta con uno de los bares más extraños del mundo: el Hobbit House. Se encuentra en Malate, un barrio de bares más baratos y cutres que los de Makati. Entrar por su puerta redonda es adentarse en un local estilo "La Comarca" del Señor de los Anillos. Sus camareros son todos filipinos con enanismo. Algunos clientes encuentran esto gracioso, otros toman fotos sin parar y algunos lo encuentran desagradable. Además, cuenta con cantantes de blues en directo todas las tardes y noches.

Su carta ofrece una larguísima lista de cervezas de importación de todos los rincones del mundo. Tal vez el único problema es que, si bien en la carta los precios parecen razonables, luego la carga de los impuestos y sobretodo, del carísimo servicio, suben la cuenta a cantidades exageradas que hacen plantearse a muchos clientes si realmente merece la pena tomarse algo en este local de gente menuda. Que cada cual decida.

Si lo que nos apetece es un plan más cultural, lo mejor es dirigirse a Makati y pasar la tarde en el Ayala Museum. Arte, historia y artesanía filipina son la especialidad de este moderno museo. Empezando por la cuarta planta, encontramos cerámica, telas y lo mejor, joyas y oro filipino. La tercera planta contiene una muestra no muy grande de cuadros de los pintores filipinos más famosos como Luna y Amorsolo.

Por último, el segundo piso contiene una interesantísima muestra de más de 50 dioramas muy bien hechos que muestran los momentos clave de la historia filipina, desde la prehistoria más lejana hasta llegar a la revolución pacífica "EDSA" y la reconquista de la democracia en 1986 con la primera mujer presidenta de Filipinas: Corazón "Cory" Aquino. También hay algunas maquetas de barcos antiguos que pasaron por las águas del país archipelágico por excelencia.

En la planta baja existe una zona habilitada para exposiciones temporales. Actualmente está ocupada por una copia del Gernika gigante rodeada de varios cuadros y estatuas de 50 artistas filipinos y 50 españoles que reinterpretan en esas obras al cuadro más famoso de Picasso.

Y para todos los que puedan levantarse un sábado por la mañana (algo difícil por lo movida que es la noche en la capital filipina), el plan más recomendable es dirigirse al Salcedo Food Market. Se trata de una iniciativa vecinal que cuajó y ahora se ha consolidado como el paraíso de los amantes de la buena comida. En este pequeño parque rodeado de imponentes rascacielos residenciales encontramos platos preparados en casa de todos los rincones de Filipinas, pero también de todos los rincones del mundo: desde galettes bretonas a moussaka griega. Sin embargo, ya que estamos aqui, qué mejor que darse una vuelta por las islas sin salir de Makati (gastronómicamente hablando, claro). Desde el picante Bicol exprés, al jugoso lechón Cebú. También podemos decantarnos por el plato nacional: el adobo de pollo. O diriginos al puesto de Negros y degustar un sabroso pollo inasal (a la parrilla) o una deliciosa longanissa. Buscad el fresco queso de carabao. Las lumpiangs (frescas o fritas) caseras están de muerte. Y de postre, nada mejor que comprar una bandejita de alguna de las decenas de frutas tropicales peladas y troceadas que venden en los fragantes puestos de frutas y verduras.



Disponeos a curiosear primero por las diferentes casetas, disfrutando de los olores y colores de los diferentes manjares. Cuando os decidáis, id con vuestro plato a las mesitas del centro, mezclaos con el vecindario y preparaos para el festival gastronómico que viviréis esa mañana.

Dejando de lado los ultramodernos rascacielos de Makati, un lugar histórico de la ciudad es el decandente Manila Hotel, en pleno centro, que sin embargo guarda la grandeza que tuvo, no una vez, sino dos. En el momento de su inauguración (a principios de siglo) y posteriormente, durante el gobierno de Ferdinand Marcos, ya que su mujer, la famosísima Imelda, se dedicó a renovarlo y ponerlo de nuevo a tono en los años setenta atrayendo así a famosos como los Beatles o al presidente Kennedy.

Su hall es espectacular, con decenas de grandes lámparas de coral que cubren los altísimos techos. Sus cafeterías destilan elegancia aunque tomarse algo en ellas supondrá siempre un precio muy elevado para la media de la ciudad.

Pero la principal razón de acudir a este hotel es por la pequeña curiosidad que os recomiendo: vestios bien, dirijíos tranquilamente a la recepción, y pedid visitar la suite McArthur. Las amables filipinas os acompañarán a la enorme suite, más grande que muchos apartamentos que he visto. Es interesante ver el lugar que fue residencia durante cuatro años de uno de los generales más controvertidos de los EE.UU. Sin duda, fue él quien gobernó Filipinas durante los años cuarenta, más allá de que nominalmente hubiera un presidente filipino en el poder.

Recorrer la habitación, su despacho, el deslumbrante comedor con sus medallas enmarcadas o la cómoda sala de estar, es como volver atrás a los duros años de la posguerra, cuando Manila estaba destruida y éste general planeaba bombardear China con armas nucleares desde estas lujosas estancias.

Cementerio de Chinatown
Rizal Avenue extension Aurora Boulevard – LRT-1: Abad Santos

Hobbit House
1212, M H. Del Pilar St. - LRT-1: United Nations Avenue

Ayala Museum
Greenbelt 5 - Ayala Avenue – MRT-:Ayala

Salcedo Food Market
Jaime Velazquez Park - Salcedo Village - Taxi

Manila Hotel
1, Rizal Park - Taxi

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